sábado, 28 de junio de 2008

Agronegocios

El total de superficie plantada de soja en Argentina supera los16,6 millones de hectareas. Dicha soja se llama "Soja RR" de la empresa Monsanto. Se llama así porque es resistente al "Roundup" nombre comercial del glifosato, que es vendido igualmente por Monsanto. El compuesto químico se aplica en forma liquida, sobre las malezas, que absorven el veneno muriendo rápidamente, quedando únicamente en la tierra rociada la soja transgenica, que ha sido modificada en los laboratorios.

Las empresas que se dedican a la soja, reconocen la utilización de 10 litros de Roundup por hectárea. De este modo, los campos argentinos fueron rociados durante el último año con más de 165 millones de litros del hercibicida mencionado.

En un principio no parece nada anormal, que se dediquen muchas empresas a la soja, lo malo es que se estan dando miles de situaciones en las que los pequeños agricultores, tienen que dejar sus haciendas dado que las grandes multinacionales para que les salga más rentable las plantaciones de soja, necesitan terrenos infinitos, y sin consideración alguna, cercan,acorralan, intimidan, amenazan e incluso matan, ya que que los tratamientos herbicidas se hacen con medios aereos, arrasando de este modo con lo que encuentran a su camino. Estando estos productos prohibidos en el primer mundo desde hace decadas, pero no así en los paises del Sur.

Monsanto es la empresa de agronegocios mas grande del mundo,con unas ventas en 21006 e 4.476 millones de dólares, controlando el 20 % del mercado mundial de semillas.
Ha sido una de las empresas proveedoras del"agente naranja", que tan terribles resultados causó en la guerra del Vietnam defoliando los ecosistemas de las selvas tropicales durante los años 60.

Monsanto, Dupont y Syngenta, controlan casi el 40 % del mercado de semillasdel mundo, de este modo llegan a tener un poder inmenso en nuestra tierra. Hasta la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU ha sido acusada de haber cedido a las presiones de las citadas empresas.

Así pues tenemos que además de lo expuesto hay otro gran problema que es la pérdida de humus. La pérdida de vida. el laboreo químico unido a dicha técnica, lo arrasa y no hace sino mantener esa dependencia, e incluso la agravan.

Por otra parte, el monocultivo hace perder materia orgánica (que se repone tradicionalmente con las rotaciones de cultivos y crías). Pero la agricultura de los grandes laboratorios es monocultora por excelencia, porque maximiza rendimientos económicos y prescinde de la calidad o la conservación de los suelos (generalmente ajenos, de sociedades multinacionales remotas) y además porque así logra satelizar por completo al productor dependiente. (Sudán produce algodón; Burkina Faso, maní; Cuba en su momento, Haití ahora, azúcar; Argentina ya tiene su destino diseñado por el Imperio: soja, a costa de la vida y de la tierra, puesto que este tipo de cultivo hemos visto como degrada el suelo dejándolo inservible en poco tiempo.

Todo el plan de transgenetización alimentaria se nos revela así como otra faceta de un sistema de dominio planetario que las élites de poder de EE.UU. (y aliados en algunos otros países, del G7, pero también de minorías exclusivistas de países neocolonizados, como Argentina que han decidido acelerarlo a costa de lo que sea.

Queremos saber qué comemos, no podemos dejar en manos de empresas y gobiernos el cuidado de la salud de la genta de a pie; a ellos los guía el poder y el lucro, a nosotros la vida y el respeto por los derechos humanos.

Solo tenemos esta tierra y la estamos destruyendo.

Humanicemos la humanidad

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