viernes, 18 de julio de 2008

Crisis

Estamos asistiendo a la creación, dentro del mundo capitalista, de una gran convulsión como no se había visto jamás.
Parece ser que el modelo capitalista está tocando techo, y no se sabe muy bien como va a terminar.
La causa la encontramos en la crisis financiera, en la crisis energética y en la crisis alimentaria, y todo ello en un mundo lleno de diferencias abismales entre unos habitantes y otros.
La crisis financiera comenzada en el Imperio Americano, con la morosidad de las hipotecas de mala calidad (las ya famosas subprime), y rápidamente se ha extendido a todo el mundo. Ello ha dado lugar a la gran desconfianza existente entre las entidades bancarias. Entre ellas ya no se prestan dinero, ya no se fían unos bancos de los otros. Ha habido una inyección masiva de millones de dólares aportados por los bancos centrales, y sin embargo no hay dinero. Por todo ello las economías de los países mas desarrollados se está contrayendo hasta límites insospechados (la recesión).
El sector inmobiliario, el motor de la economía en nuestro país durante los últimos años, está derrumbándose, parece ser que hay cerca de dos millones de pisos, chalets, apartamentos, etc., que no encuentran comprador.
El petróleo con un precio del barril por encima de los 143 dólares, debido no solo a la existencia de una mayor demanda por parte de los países emergentes, sino sobre todo a los grandes movimientos especuladores, (no olvidemos que hace 10 años el precio del barril no llegaba a los 10 dólares).
Los monstruos inversores, los grandes especuladores, los que tienen idolatrado al dinero, están huyendo de las inmobiliarias y apuestan ahora por un precio del barril de petróleo a 200 dólares. Para ellos no hay crisis, pero hay que preguntar a los pescadores, transportistas, agricultores, y a los simples usuarios del coche que pagamos la gasolina a más de 200 de las antiguas pesetas, si nos ha llegado la crisis.
Quizás la más preocupante de las crisis es la alimentaria.
Estamos asistiendo a una transformación del suelo alimentario por suelo para biocombustibles. Millones de hectáreas de cultivo dedicadas para la alimentación humana, por arte del vil dinero, se han convertido en productores de biocombustibles, dando lugar a que numerosos países exportadores de alimentos, se hayan convertidos en importadores de los mismos para poder alimentar a su población, sin tener en cuenta los mil millones de personas que no reciben la dieta mínima y están en el ojo del huracán de las futuras hambrunas.
Los organismos mundiales como la FAO, no llegan a acuerdos para frenar esta situación, o al menos intentar relanzar la producción alimentaria mundial.
Las tres agencias de la ONU, que tienen como prioridad la lucha contra el hambre, si nos han recordado que la ayuda al desarrollo dedicado a la agricultura cayó del 17 % al 3%, pero nada más.
Mientras tanto, los presidentes de los países de G-8, celebran las conclusiones de sus jornadas sobre la crisis alimentaria con un gran banquete del que han dado buena nota los medios informativos.
Parece ser, dicen, que están preocupados, pero no ponen freno a la sinrazón en la que vivimos.
¿Hacía donde vamos?
¿Hacia donde nos están conduciendo los gobiernos?
¿Hacia donde nos está llevando el Neoliberalismo?
Pedro Casaldáliga manifestó el año pasado en una entrevista " El Neoliberalismo profundiza el empobrecimiento de los pueblos de nuestra America (léase cualquier país del Sur), al idolatrar al dios del mercado". "El neoliberalismo es el capitalismo transnacional llevado al extremo. El mundo convertido en mercado al servicio del capital hecho dios y razón de ser"."El neoliberalismo implica la desresponsabilización del Estado, que debería ser el agente representativo de la colectividad nacional". "Esta es doctrina de los teólogos del neoliberalismo: el 15% de la humanidad tiene derecho a vivir y a vivir bien; el resto es el resto".
Amartya Sen, premio Nobel de Economía, ha dicho recientemente que "el Estado, no el mercado, debe ser el responsable del bienestar de los ciudadanos, sobre todo de los países en vías de desarrollo"
Según Federico Mayor Zaragoza, actual presidente de la Fundación Cultura de Paz, "Ninguna nación está exenta de responsabilidad: es inadmisible que se transfieran "al mercado" deberes morales y responsabilidades políticas que corresponden a los gobernantes democráticos.
Humanicemos la humanidad

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