viernes, 11 de julio de 2008

Inmigración

Cuando en el año 2006, al obispo emérito de Sâo Félix do Araguaia, D. Pedro Casaldáliga, le entregaron el premio Catalunya, el discurso que pronunció tenía la siguiente idea “ La labor más esencial de la humanidad es la de humanizarse”.
En este blog si nos suena ese pensamiento, sin embargo en lo que pretendemos sea la Unión Europea parece que esta frase, este pensamiento, no tiene significación alguna. No hablemos de otros continentes o de otros (estados unidos)
A raíz del congreso de La Asociación de Teólogos Juan XXIII del año pasado, cuyo lema era “Fui emigrante y me acogisteis” Pedro Casaldáliga dijo “ Europa y todo el Primer Mundo, como puerto de llegada de tantos hermanos y hermanas prohibidos de vivir dignamente en sus respectivas patrias, deben responder con gestos y leyes al derecho de la inmigración”. “Es un deber sagrado e insoslayable buscarle soluciones”. Porque “la tierra es la casa común de todas las personas y pueblos que, en la más radical instancia, somos la raza humana, la humana familia de Dios”.
Se han aprobado unas directivas para poner en marcha de inmediato en toda la Comunidad Europea según las cuales, las personas de otros países que no cuenten con toda la documentación en regla, serán considerados ciudadanos de segunda clase, no tendrán los derechos de los que gozamos los que hemos tenido la suerte de nacer en un país del Norte. A esos ciudadanos de segunda o tercera clase, que son personas, que tienen nombre, apellido, familia, amigos (que son como nosotros, con la única diferencia de que son de otro país), pues bien, incluso aún estando en edad infantil, se les va a poder detener con una simple orden administrativa y no judicial, se les va a poder internar hasta 18 meses en campos de concentración (perdón quiero decir de internamiento). Se va a poder expulsar a menores, incluso a un país que no sea el suyo, y sin tener garantías de que una vez expulsados, echados, puedan volver con sus familias.
Parece ser que no tienen derechos, y solo por intentar hacer lo que hacemos todos nosotros en esta vida, sobrevivir y ayudar a las familias, para ellos, para los inmigrantes todavía es más doloroso porque aquellas se han tenido que quedar allí.
¿Cabe esto en alguna mente humana? Porque somos humanos ¿no?.
Tal y como dice Almudena Grandes en El País “Hemos llegado a un punto de desarrollo tal que no pudimos sostenerlo con nuestros propios medios. Y llegaron los inmigrantes, para recoger la basura de nuestra sociedad de obesos, para respirar los fertilizantes que intoxicaban nuestros pulmones, para realizar los trabajos que nuestros parados se negaban a hacer. Y mientras las vacas engordaron, todo fue diálogo, interculturalidad, derechos humanos y mutuos beneficios. Hasta que ya no engordaron más. Su flaqueza ha traído consigo la versión comunitaria de Guantánamo”.
Hemos creado la Directiva de la Deportación o de la Vergüenza

Humanicemos la humanidad

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