jueves, 28 de agosto de 2008

Inmigración III

La tierra, nuestra tierra en la que habitamos, la que compartimos unos 6.400 millones de seres, tiene alrededor de 200 millones de seres humanos con nombres y apellidos que componen lo que llamamos el fenómeno migratorio.
No solo hay que contemplar la migración de los países subsaharianos como Senegal, Malí, Gambia, Nigeria , Ghana, Ginea Conakry, etc., hacia Europa.
No nos debemos olvidar de las migraciones del otro lado del Atlántico entre Mexico , los países centroamericanos y Estados Unidos, y las que llegan de Europa y Asia. Estas últimas son de mayor consideración que las procedentes de África en cuanto a número de personas.
Sin embargo y pese a la cantidad de hermanos a los que afecta, no nos paramos a pensar en lo que considero esencial. ¿Porque ocurre? y sobre todo ¿Porque seguimos reaccionando como lo hacemos ante los inmigrantes?.
Está claro que cuando nuestra sociedad Occidental, explota y saca provecho de la inmigración, sin atribuirles derechos, y con claro abuso empresarial, no hay problema.
Queremos una emigración a la carta, una emigración que nos saque de los problemas en los que nuestra sociedad hipócrita y decadente está inmersa.
Comparto plenamente la opinión del juez Baltasar Garzón cuando dice el su libro La línea del Horizonte que "existe una gran falsedad en cuanto a esta cuestión. Hay un doble discurso que lleva a mentir públicamente, mostrando una tolerancia oficial, y a rechazar en privado a todo aquel que viene de fuera".
No obstante algo parece cambiar, no nos olvidemos de la gran manifestación de los inmigrantes celebrada en la ciudad de Nueva York en la primavera del 2006, contra la reforma migratoria que la administración de Bush trataba de imponer, Grenwich Village y Nueva York entera paralizadas por la huelga de inmigrantes ilegales. Recientemente las manifestaciones de protesta celebradas en Europa contra la bien llamada directiva de la vergüenza.
¿Estamos tan corrompidos interiormente que no queremos compartir con nuestros hermanos los bienes y derechos que poseemos?.
¿Tanto han decaído nuestros valores humanos y morales?.
Tengamos presente y reflexionemos acerca de la globalización económica que Occidente ha creado para intentar crear una sociedad (hipócrita) de bienestar . Acerca del liberalismo salvaje en el que hemos sumido a nuestra sociedad que está ocasionando unos movimientos migratorios de consecuencias humanitarias imprevisibles.
No sabemos que nos va a deparar el futuro, lo que si sabemos es que si no queremos compartir con nuestros hermanos que no tienen, o tienen menos que nosotros, los problemas en lugar de solucionarlos los vamos a agravar de un modo irremediable.

Humanicemos la humanidad

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