martes, 16 de septiembre de 2008

Ernesto Cardenal. La revolución perdida.

Tomo el título de uno de los últimos libros de prosa, quizás el último, que Ernesto Cardenal ha publicado en España para unirme al sentir de escritores, amigos y compañeros de todo el mundo, con motivo del acoso a que esta siendo sometido tan insigne poeta, sacerdote, teólogo y liberador.
A los 83 años de edad, cuando pensaba pasar los últimos años de su vida, dedicado a la literatura, a la ecología, a los niños con cáncer a los que enseña a escribir, en paz y tranquilidad, se ve de pronto perseguido por el gobierno de Nicaragua. País del que fuera ministro de cultura al ganar las elecciones la revolución sandinista con Daniel Ortega allá por el año 1979.
Lejos quedan aquellos años de la revolución en los que se veían en Nicaragua letreros diciendo: "Amá a tu prójimo como a vos mismo. Alfabetizá" P. Casaldáliga dijo a tal respecto que era una bella versión nica del mandamiento nuevo.
El teólogo español José Mª Vigil dijo refiriéndose a la revolución, que había visto una "macrocaridad ".
Nicaragua fue un país, el único en el mundo, en que la Teología de la Liberación estaba en el poder. Nacida en el seno de los pobres y oprimidos la revolución ya no era ni subversiva ni clandestina. Buen representante de la misma fue y sigue siendo Ernesto Cardenal.
Según el obispo P. Casaldáliga , el dialogo que el cristianismo tuvo con el marxismo en Nicaragua era un dialogo que no se había dado en ninguna parte del mundo.
Para Frei Betto, la revolución era lo más democrático que había habido en la historia, "era una buena nueva para los pueblos oprimidos del mundo".
Lejos queda la madrugada de la pérdida de las elecciones. A las seis de la mañana Daniel Orgeta pronuncia el discurso mas bello de su vida diciendo entre otras frases: "Que nunca habían estado aferrados al poder; y que habían subido al mismo, pobres y ahora bajaban pobres".
El Frente Sandinista, que pasó directamente de la guerrilla al poder, no poseía ningún bien legalizado ni renta alguna. Sin embargo, al perder las elecciones y convertirse en partido de oposición, apresuradamente se transfirieron edificios, haciendas, empresas, fábricas y toda clase de bienes del estado, a dirigentes que iban a administrarlos para el FSLN, pero se quedaron con ellos. Ésa fue la repartición mala que hicieron.
Hasta entonces el gobierno sandinista fue el más honesto que había tenido Nicaragua en toda su historia.
Fue por entonces cuando Eduardo Galeano que visitaba mucho Nicaragua, dejo de hacerlo, y no quiso volver porque no comprendía cómo aquellos que estuvieron dispuestos a entregar su vida en la guerrilla no se atrevieron a entregar sus mansiones y vehículos de lujo.
Ernesto Cardenal, fue uno de los primeros en renunciar al Frente Sandinista, con una declaración de prensa en la que dijo "Éste no es el Frente Sandinista al que nosotros entramos".
Casi todo lo mejor del FSLN renunció también al partido, que con el liderazgo de Daniel Ortega traicionó la revolución, "LA REVOLUCIÓN PERDIDA".
Lejos quedan aquellos años, pero parece ser que el acoso sistemático orquestado en contra de todos aquellos que han levantado sus voces para denunciar el estilo autoritario, la falta de transparencia y corruptelas del actual gobierno nicaragüense se está cebando en estos días, entre otros en una de las personalidades de mayor relevancia que ha dado Nicaragua.
A tal respecto, José Saramago hace una llamada a los escritores y amigos de Nicaragua en el mundo a denunciar esta persecución política, a demandar el cese de las acusaciones ilegales e infundadas y a expresar su solidaridad con Ernesto Cardenal y con el derecho de pueblo nicaragüense a vivir libre de miedo y represión.

Envía tu apoyo a :apoyocardenal@josesaramago.org

Humanicemos la humanidad

No hay comentarios: