viernes, 14 de noviembre de 2008

Transgénicos, cultivos que matan.

Los grandes adelantos experimentados en las técnicas de ingeniería genética, dan como desarrollo la biotecnología, y el descubrimiento del ADN, que es donde se almacena toda la información genética de los seres vivos.

Ello ha supuesto un gran avance en la ciencia, con multitud de aplicaciones, muchas de ellas en cuestiones médicas. No obstante estamos asistiendo a un desarrollo masivo de cultivos transgénicos.

Las denominadas (COMPAÑIAS DE LA VIDA) , son 10 empresas agropecuarias, que desarrollan y comercializan estas nuevas tecnologías, manteniendo el control del 91 % del mercado, y que junto con otras cuantas multinacionales que controlan el 85% del comercio mundial mantienen en vilo millones de vidas humanas.

Las grandes multinacionales que los crean, y animan a su consumo dado que, según su particular punto de vista, hace que los cultivos crezcan fuertes y sanos, casi sin esfuerzo para el agricultor, reduciendo drásticamente la mano de obra, y ahorrando combustible, creando de este modo la falsa ilusión de que son fundamentales para el desarrollo de la agricultura.

Ahora bien, de lo que no nos hablan Monsanto, Syngenta, Aventis, Bayer, DuPont, Dow, Cargyll, y alguna otra, es que por ejemplo en la India actualmente miles de campesinos se están suicidando tras utilizar cultivos transgénicos. Las cifras que baraja el Ministerio Indio de Agricultura hablan de que más de 1.000 campesinos se quitan la vida en el estado de Maharashtra.
La India se está convirtiendo en un campo de experimentación de de los cultivos genéticamente modificados. Abundando el fracaso de muchas de las variedades utilizadas.
Dejan de utilizar las semillas que durante años, se han utilizado para el agodón, pasando a comprar por un precio inmensamente más caro otras semillas (transgénicas), con la promesa de cosechas magníficas, y a un coste minimo de producción. El agricultor no cuenta con que para estos cultivos son necesarios muchos más metros cúbicos de agua para su riego; si a eso se le suma la sequía reinante, y que para la nueva siembra ha comprar otra vez semillas, puesto que estos cultivos no producen semillas; al final se encuentra muy endeudado, totalmente arruinado.

Tampoco nos hablan estas enormes multinacionales de que debido a la entrada de la soja transgénica en Argentina, ha ocasionado que miles y miles de campesinos, al sobrar para las labores del campo, se vean hacinados en las villas miseria de las grandes ciudades, sin contar con las miles de hectáreas de bosque destruido para dar cabida a los nuevos cultivos, y el empobrecimiento rápido del suelo que están dejando tras de si, como también esta ocurriendo en Brasil.

Según Greenpeace los organismos modificados genéticamente, refuerzan el control de la alimentación mundial por parte de unas cuantas empresas multinacionales y que ya hemos mencionado.

Estados Unidos es el mayor productor de elementos agrícolas modificados genéticamente, aportando el 68% de ka cosecha transgénica mundial, le sigue Argentina con el 22% , Canadá con el 3% y China de momento con el 3%. En definitiva, cuatro enormes países dominados por una compañía “Monsanto”, puesto que además los cultivos transgénicos no producen semillas, con lo que cada temporada son obligados los agricultores a la compra de nuevas semillas, y herbicida especial para estos cultivos.

Esto es sin lugar a dudas un ejemplo de agricultura no sostenible.

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