viernes, 23 de enero de 2009

Si queremos, podemos

“El Tercer Mundo ha experimentado amargamente la iniquidad de ese sistema homicida y ecocida que es el capitalismo, ahora neoliberal, global”, afirma D. Pedro Casaldáliga.

Aun en momentos de bonanza económica como los que hemos tenido, el actual sistema capitalista ha producido enormes masas de hambrientos en todo el mundo, ha aumentado el numero de los excluidos y estamos produciendo un deterioro importante de la Tierra que no puede aguantar el actual ritmo de producción, consumo y despilfarro.

Ahora es el primer mundo el que está experimentando amargamente los fracasos de un sistema económico presidido por el Dios dinero, presidido por una avaricia desenfrenada de unos pocos, presidido por la meta de alcanzar unos bienes materiales rápidos, fáciles, y con poco esfuerzo. Sin embargo, otra economía es posible. Y necesaria. Y urgente.

El clamor de los empobrecidos y de la malherida Madre Tierra nos lo esta pidiendo

La Teología de la Liberación, no surgió de las universidades, no ha salido de entre el primer mundo, la Teología de la Liberación, ha salido del Tercer Mundo, ha salido de la pobreza, ha salido de los excluidos, ha salido del grito desgarrado de los son techo, de los con hambre.

No es la primera vez que hago referencia en esta pequeña bitácora a D. Pedro Casaldáliga, ni espero sea la última. Obispo emérito y persona, humilde, sin mitra ni báculo de oro y piedras preciosas, profeta, poeta entregado en cuerpo y alma a los demás, siendo hoy por hoy, y desde hace años un claro exponente de una mentalidad lúcida y diáfana, relativizando todo lo que es relativo y absolutizando lo que es absoluto, teniendo en cuenta que todo es relativo salvo Dios y el Hambre, y siendo su mayor virtud la Esperanza.

Pues bien, recuerdo aquellas palabras de D. Pedro Casaldáliga, que T. Cabestrero nos transcribe en Una Iglesia que lucha contra la injusticia: “Después de vivir tres años aquí, andando por esos ríos y sertaos, encontrando a unos y a muchos peones, sintiendo la amargura de unos y muchos posseiros y después de acudir a las autoridades de aquí p de Barra dos Garzas, de Cuiabá, o de Brasilia, después de gritar, de llorar (y he llorado algunas veces enterando peones en ese cementerio de Sao Félix de Araguaia, después de todo eso estoy sintiendo hoy como a la persona más importante de este día , a ese peón, a ese muchacho de diecisiete años que hemos enterrado esta mañana ahí a orillas de nuestro río Araguaia, sin nombre y sin caja. Sintiendo eso, viviendo eso día a día, el que tenga un poco de fe, el que quiera ser fiel a Jesucristo y quiera ser sincero con ustedes tiene que rebelarse, tiene que gritar, tiene que llorar, tiene que luchar”.

El jesuita asesinado en El Salvador Ignacio Ellacuría, escribió: “ El punto de partida de la Teología de la Liberación es la experiencia humana que, ante el atroz espectáculo de la maldad humana, que pone a la mayoría de la humanidad a la orilla de la muerte y de la desesperación, se rebela y busca corregirla”.

El capitalismo está arropado y defendido a capa y espada por los que buscan la seguridad y felicidad del dinero, por los que aspiran al inmovilismo de las clases altas, no queriendo oír el clamor de la gran mayoría de la humanidad que pretendemos una situación global más igualitaria, más democrática, y con otro dios que no sea el dinero, y con otros valores que no sean solamente económicos, con otros valores que no sean el “tanto tengo tanto valgo”.

“No es justo que en un mundo con tanta diversidad de riqueza, con tanta abundancia, haya tanta gente que viva con pobreza” Y continua el Premio Nóbel Joseph E. Stiglitz, “He visto países en los que la pobreza va en aumento en lugar de descender”.

Estamos inmersos de lleno en una crisis global, que está afectando a todo el planeta, cada día escuchamos en los medios de comunicación la ingente cantidad de seres humanos que pierden su trabajo (el que lo tiene), estamos asistiendo así mismo a un derramamiento de sangre de seres inocentes espectacular, por una parte Gaza, de plena actualidad, por otro el de la República Democrática del Congo, aunque en los medios informativos este último ya no abre portadas.

Estamos asistiendo a una crisis de valores, a una crisis de humanidad, y lo peor de todo es que nos estamos acomodando a ella, es como si no tuviéramos suficiente fuerza para luchar frente a ella.

No nos sintamos derrotados, estamos a tiempo, si queremos podemos.

Queremos una sociedad con derechos universales asociados a una ciudadanía planetaria, frente a la división existente entre los estados, queremos un ejercicio directo de la política, tanto para tomar decisiones sobre nuestra vida cotidiana como sobre la sociedad que queremos, para nosotros y para los que vienen detrás. No queremos seguir destruyendo el medio ambiente comprometiendo la sostenibilidad de nuestra Tierra.

HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

Como comenté en el artículo pasado, se está celebrando en Brasil, el III Forum de Teología y Liberación, y a continuación se va a celebrar el Foro Social Mundial.

2 comentarios:

Humanos Organizados dijo...

Tiene mucha razon en describir lo que sucede, pero si el mal existe la cura tambien esta en todos y empieza por cada uno de nosotros la verdad prevalecera si todos la vemos y la aplicamos no solo con sentimentalismos sino con accion, interes, fuerza e inteligencia.
El mal es duro cruel y ajeno e involucra muchos aspectos y formas de la vida misma y la solucion esta alli... cuan dispuestos estamos en darle remedio es la pregunta a responder.Yo no lo se... y tu lo sabes?

azul_azul dijo...

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