lunes, 23 de febrero de 2009

Realidades de El Salvador

Decía Monseñor Romero en la Homilía del 7 de Agosto de 1977: “Dios no camina por allí, sobre charcos de sangre. Dios camina sobre caminos limpios de esperanza y de amor”.

El pueblo salvadoreño, frente a la afirmación del que fue candidato a presidente Elías A. Saca, que decía “El Salvador será el país más seguro de América”, nos encontramos con una realidad cotidiana muy diferente. El primer día del año 2009, se estrenó con 15 asesinatos, terminando el mes de Enero con más de 300 asesinatos en todo el país. Hay quien menciona la cifra de 500 a nivel nacional y solo en el departamento de San Salvador serían por lo menos 200 asesinatos.

Grupos armados enmascarados siguen cometiendo asesinatos sobre todo en áreas rurales.

El pueblo salvadoreño clama, el pueblo salvadoreño grita de dolor, nos vamos acercando al aniversario del asesinato de Monseñor Romero, ya entonces el pueblo salvadoreño gritaba contra la tiranía, contra la muerte, la explotación, el pueblo salvadoreño, quiere la paz, necesita la paz, necesita reencontrarse consigo mismo en aras de relanzar una sociedad justa, una sociedad más humana, una sociedad donde se pueda dialogar, donde se pueda crecer sin tener miedo de ser asesinado, una sociedad donde los niños tengan opción de futuro, donde los salvadoreños tengan opción de vida, no opción de muerte.

“Es necesario hacerse racional y atender la voz de Dios, y organizar una sociedad más justa, más según el corazón de Dios. Todo lo demás son parches. Los nombres de los asesinados irán cambiando, pero siempre habrá asesinados. Las violencia seguirán cambiando de nombre, pero habrá siempre violencia mientras no se cambie la raíz de donde están brotando todas esas cosas horrorosas de nuestro ambiente” Homilía de Monseñor Romero del 25 de Septiembre de 1977.

Han pasado ya 32 años, y no se cambia, en muchos aspectos parece que se está como en aquellos años.

Hace una fecha nos hemos vuelto a horrorizar al ver la fotografía ganadora por la World Press Photo. Petrona Rivas, joven de 27 años, yace tendida en el asfalto de una calle salvadoreña, no se conocen las causas del crimen, nadie ha sido detenido y enjuiciado por el asesinato.

No se puede quedar la sociedad al margen de esta oleada de maldad, no podemos aceptar esta situación como normal. No podemos consentir que los niños se acostumbren a ver eso como un hecho normal en una sociedad normal. No. Esto no es una sociedad normal, es una realidad que tiene que cambiar, que hemos de cambiar, para conseguir la construcción de un El Salvador dignificado, liberado.




HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

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