viernes, 6 de marzo de 2009

Aquellos tiempos ¿ya pasaron?

Todavía nos acordamos de las numerosas amenazas de muerte sufridas en Brasil por D. Pedro Casaldaliga por defender a los más débiles, por defender a los más necesitados, a los más olvidados. Nos acordamos y más si cabe este mes de Marzo de las amenazas y cumplimiento de las mismas en la persona de Monseñor Romero, de Ignacio Ellacuría, etc. El martirologio de América Latina, está repleto de personas que se han puesto de parte del más pobre, del más humillado, del más necesitado, del más perseguido.

Pero… ¿Eran otros tiempos? ¿Eran otras épocas?

De nuevo leo en los medios informativos que hay amenazas de muerte. Ahora se recrudecen contra Monseñor José Luís Azcona, obispo español de Marajó (Brasil). Perteneciente a la orden de los Agustinos-Recoletos. Este pamplonés de casi 69 años, que lleva 24 años en la misión de Marajó (delta del Amazonas), está siendo amenazado por denunciar a las mafias de tráfico y explotación sexual de mujeres y niños/as.

Se viene apreciando que el ser indefenso, el más desprotegido, en lugar de conseguir una estabilidad y dejar de lado su paupérrima pero digna existencia de una vez por todas, se encuentra cada vez más acosado, cada vez más perseguido, mas acorralado.

Pero… ¿No han cambiado los tiempos? ¿No estamos en otra época?.

En Guatemala, el Obispo y Presbítero de la Diócesis de Verapaz, se manifiesta ante la violencia creciente en aquella región. Han ocurrido más de 33 asesinatos a la luz del día en lo que llevamos de año. Se ha fomentado un clima de inseguridad y desconfianza en la población., existe un deterioro creciente en la convivencia y en la paz social.

Leyendo la prensa vemos que no solo son estas amenazas contra los Obispos de la Iglesia, son contra sacerdotes, son contra los miembros de Pastoral y de Comunidades de Base, y por descontado contra los más indefensos, contra los más pobres. A todo ello hay que añadir las extorsiones, los desahucios forzados, los allanamientos de tierras, etc.

En Santiago del Estero en Argentina, más concretamente en el departamento de Atamisqui, en la región boscosa de El Alto, territorio sagrado y de alto valor para la subsistencia indígena y campesina, y usurpado ahora por empresarios con grandes intereses en deforestar la zona para desarrollar una explotación agroganadera, se están registrando allanamientos violentos. Las comunidades del pueblo diaguita Puncu Atun y Codo, han sufrido violentos allanamientos por tratar de defender sus tierras, sus territorios sagrados como el bosque. Esa zona boscosa de El Alto, es uno de los ecosistemas más ricos en una región amenazada por la desertización y el avance de las actividades agroindustriales. Las comunidades originarias, que habitan allí ¿no tienen ningún derecho sobre esa tierra que les pertenece desde toda la vida?

Igualmente en Guatemala, debido a las explotaciones auríferas se está realizando el despojo a comunidades indígenas y campesinas.

Estos hechos nos vuelven a recordar épocas pasadas, pero ahora no estamos en el pasado, ahora estamos en el siglo XXI, y parece ser que hay cosas no cambian, que hay grandes intereses creados a favor del enriquecimiento rápido de unos pero siempre a costa de los otros, de los de siempre, de los más empobrecidos y necesitados.

Ojala que no vuelvan periodos de tiempo como aquellos, ojala que no se altere más el clima social, ojala que consigamos el tratarnos los unos y los otros, como hermanos que somos,ojala que lleguemos a comprender que debemos de ser complemento unos de los otros, pero nunca tratarnos como enemigos.
De verdad que aquellos tiempos ¿ya pasaron?.

Ojala que consigamos HUMANIZAR LA HUMANIDAD

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