jueves, 21 de mayo de 2009

La Utopía es Esperanza

¿Estamos conformes como estamos?
¿Estamos conformes con lo que está pasando en nuestro mundo?
¿Estamos conformes con lo que le está pasando y le estamos haciendo a la humanidad?

Pero ¿Qué nos pasa?

Somos autómatas en el interior de una sociedad que no sabe a donde va, impulsada por gobiernos neoliberales, impulsada por una economía que hasta hace poco premiaba a los más poderosos y como continua ahora, sigue olvidándose de los más necesitados. Estamos inmersos en una crisis de identidad, en una crisis económica, resumiendo, estamos inmersos en una grave crisis de humanidad. Pero parece que nos dé igual, parece que no nos damos cuenta de lo que nos ocurre; salvo cuando intentamos llegar a final de mes y no llegamos, salvo cuando en la empresa en la que estamos nos engloban en un ERE, salvo cuando nos presentan el finiquito y nos vamos a engrosar las listas del desempleo.

Pero aún así, parece que estemos conformes en como sigue funcionando esta sociedad, una sociedad volcada hacia el dios dinero, una sociedad que ha perdido parte de sus valores, una sociedad que se ha ido haciendo cada vez más egoísta, sin tener en cuenta los problemas de nuestro alrededor, (solo merece la pena pelear para tener más, a costa de lo que sea, a costa de quien sea, a costa de nuestros hermanos).

Creo que deberíamos de volver a leer el libro de Eduardo Galeano “Patas arriba: La escuela del mundo al revés”. Está escrito hace varios años, pero es de plena actualidad, está en plena vigencia. Hay que reflexionar sobre lo que nos dice.

Seguimos premiando lo más injusto, seguimos aplaudiendo al más corrupto, intentamos ser mas trepa que nadie para llegar a la cima del poder y ser mas ensalzado por la sociedad.

Ahora bien, ¿Estamos a tiempo de hacer que esto cambie? Puede parecer una utopía, pero yo creo en la utopía.

O como nos dice D. Pedro Casaldaliga “Hoy nosotros, en la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo podemos renunciar. Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el neo imperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una gran mayoría de la Humanidad. Seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC…). Nos comprometemos a vivir una ecología profunda e integral, propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política depredadora del latifundio, del monocultivo, del agro tóxico. Participaremos en las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de alta intensidad.


Seguirá habiendo crisis y la Humanidad, con sus religiones y sus iglesias, seguirá siendo santa y pecadora. Pero no faltarán las campañas universales de solidaridad, los Foros Sociales, las Vías Campesinas, los Movimientos Populares, las conquistas de los Sin Tierra, los pactos ecológicos, los caminos alternativos de Nuestra América, Las Comunidades Eclesiales de Base, los procesos de reconciliación entre el Shalom y el Salam, las victorias indígenas y afro y, en todo caso, una vez más y siempre yo me atengo a lo dicho: la ESPERANZA.

La alternativa es creer precisamente que Otro Mundo es Posible, y entregarse individualmente y en comunidad o grupo solidario e ir haciendo real ese Mundo posible.

El capitalismo neoliberal es la raíz de esta crisis y solamente hay un camino para que la justicia y la paz reinen en el mundo: socializar las estructuras contestando de hecho la desigualdad socio-económica, la absolutización de la propiedad y la propia existencia de un Primer Mundo y un Tercer Mundo, para ir construyendo un solo Mundo, igualitario y plural.

Es utopía, una utopía necesaria como el pan de cada día.

Donde no hay utopía no hay futuro.”

Humanicemos la Humanidad.

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