viernes, 18 de septiembre de 2009

El crimen del hambre

El hambre sigue matando, el hambre se hace endémica en lugares donde antes no lo era. El hambre va dejando un rastro de desesperanza, de humillación, de impotencia. En anteriores entradas hemos analizado un poco el ¿por qué?

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, se está viendo desbordado por nuevas peticiones de ayuda. Nuevas peticiones de países que se han integrado en el grupo de los grandes necesitados, países como Guatemala, que ha solicitado ayuda oficialmente para tratar de parar la dramática situación que están viviendo el llamado “corredor seco”, los departamentos de Jalapa, Chiquimula, Progreso, Jutiapa, Santa Rosa, Zacapa y Baixa Verapaz.

El presidente del gobierno decretó el estado de emergencia en el país. Es necesaria la ayuda internacional. Los niños siguen muriendo de hambre. Según UNICEF en Guatemala mueren 36’9 niños por cada mil nacimientos, siendo el segundo país de la Tierra, solo por detrás de Haití en mortalidad infantil.

En Abril de este año UNICEF publicó un informe en el que advertía que uno de cada dos niños guatemaltecos sufría de desnutrición crónica, y que el 80% de los niños y niñas indígenas menores de 5 años tiene serios problemas alimenticios.

Parece ser que alimentos hay, lo que no hay son recursos financieros para que las personas afectadas puedan comprar los alimentos que hay disponibles, con ello nos encontramos en un callejón con muy pocas salidas.

Una parte de Guatemala se tiene que alimentar gracias al Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.

Cuántas muertes van a ser necesarias para que los gobiernos no solo locales sino nacionales, para que los organismos mundiales tomen las medidas necesarias a nivel global, a fin de contribuir a que no hayan más hambrunas que asolen nuestra Tierra.

Si hay suficientes alimentos, ¿qué ocurre entonces? ¿Mala distribución? ¿Demasiados intermediarios? ¿Muchos intereses creados de unos pocos en perjuicio de muchos?

Pongamos fin a este crimen contra la Humanidad, pongamos fin a esta injusticia. Entre todos podemos, Hemos de declarar públicamente para que se entere todo el mundo que no estamos conformes, que no deseamos seguir de este modo, que es una gran injusticia que siempre sean los más desfavorecidos los que más pierdan. (Pierden hasta la vida, aunque muchas veces no nos enteemos por los medios de comunicación).

Humanicemos la Humanidad.

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