viernes, 6 de noviembre de 2009

Disculpe el señor

Estamos leyendo que el hambre sigue azotando de un modo feroz a países que hace unos años estaban a salvo de este padecimiento.

Leemos que en Guatemala, en Argentina, Nicaragua, El Salvador, México, los graves problemas de desnutrición están afectando de un modo directo a la población de mayor riesgo, la infantil; causando muertes y enfermedades severas que no muy tarde dejarán grandes secuelas en esa población infantil.

Hay muchos intereses creados, son los intereses que controlan la economía de las naciones, intereses que privilegian el capital financiero sobre la vida del pueblo y que ocultan el dinero que ganaron a costa de la tala de los bosques; a costa de la destrucción de la biodiversidad; a costa de la implantación de los monocultivos; en fin, a costa de los otros, de los otros con menos poder; a costa de los otros, de los otros más desprotegidos; a costa de los otros, de los otros más humildes. A costa de los más pobres.

Y mientras tanto los gobiernos, así como la gran mayoría de la sociedad mirando para otra parte y teniendo siempre muy presente que primero es el dinero, y lo último los pobres. Y mientras tanto las naciones del primer mundo prometen un tratado internacional sobre el comercio de armas. Y mientras tanto discutiendo están los poderosos de si sirve el G-8 o el G-20. Y mientras tanto barajando los poderosos de este planeta si conviene seguir con el BM, con el FMI. Y mientras tanto seguiremos sufriendo la doble personalidad de esa Iglesia que, como esa caja de Ahorros española presidida por un sacerdote. Y mientras tanto seguiremos con la polémica de si un jugador de fútbol debe pagar más o menos al erario público. Y mientras tanto seguiremos informándonos de lo que nos informan los medios de comunicación, sin profundizar más. Y mientras tanto seguiremos asistiendo a los dimes y diretes de la política tanto nacional como internacional.

Y mientras tanto millones y millones de pobres necesitan urgentemente la llave de la despensa, como escuchamos en la preciosa canción de nuestro Joan Manuel Serrat.

Transcribo la letra de la misma porque tiene una letra que hay que oírla, hay que entenderla y hay que sufrirla como esos pobres que vienen a millones y que tratándose de una urgencia piden ir a la despensa del señor.

HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

Disculpe el señor
si le interrumpo, pero en el recibidor
hay un par de pobres que
preguntan insistentemente por usted.
No piden limosna, no....
Ni venden alfombras de lana
tampoco elefantes de ébano
Son pobres que no tienen nada de nada
No entendí muy bien...
Sin nada que vender o nada que perder,
pero por lo que parece
tiene usted alguna cosa que les pertenece.
¿Quiere que les diga que el señor salió?
¿Que vuelvan mañana en horas de visita?
O mejor les digo como el señor dice:
Santa Rita, Rita, Rita,
lo que se da, no se quita...
Disculpe el señor,
se nos llenó de pobres el recibidor
Y no paran de llegar
desde la retaguardia, por tierra y por mar
Y como el señor dice que salió
y tratándose de una urgencia,
me han pedido que les indique yo
por donde se va a la despensa,
y que Dios se lo pagará.
Me da las llaves o los echo?... Usted verá
que mientras estamos hablando
Llegan más y más pobres y siguen llegando
¿Quiere usted que llame a un guardia y que revise
si tienen en regla sus papeles de pobre?
O mejor les digo como el señor dice:
Bien me quieres, bien te quiero,
no me toques el dinero.
Disculpe el señor
pero este asunto va de mal en peor
vienen a millones y
curiosamente, viene todos hacia aquí.
Traté de contenerlos pero ya ve,
han dado con su paradero
estos son los pobres de los que le hablé
Le dejo con los caballeros
y entiendase usted
Y si no manda otra cosa me retiraré
y si me necesita llame
Que Dios le inspire o que Dios le ampare
que estos no se han enterado
que Carlos Marx está muerto y enterrado.


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