martes, 8 de junio de 2010

El F.M.I. ¿Para que sirve? ¿A quien sirve?

"El Fondo Monetario Internacional se dispone a seguir imponiendo doctrina, ahora con la excusa de que las medidas que propone son las imprescindibles para salir de la crisis. Los economistas del Fondo son los que predican austeridad a quienes ganan unos cientos de euros mientras ellos se fijan a sí mismos sueldos multimillonarios, los que exigen recortes de gasto a los gobiernos desde hoteles de cinco estrellas y limusinas que pagamos los contribuyentes. Los que se declaran políticamente neutrales pero tratan con favor a los dictadores y alteran sin rubor las decisiones democráticas que toman los poderes representativos.


El Fondo es la institución que reclama buen gobierno a los Estados pero que actúa con una opacidad absoluta y sin control alguno, la que dice defender la libertad pero tiene internamente un funcionamiento completamente antidemocrático.

El Fondo Monetario aplica siempre un mismo credo sea cual sea la circunstancia o el país que analiza: recorte de gastos públicos, privatizaciones, liberalización de servicios, desregulación financiera, libertad de movimiento para los capitales, apertura de puertas al capital extranjero... siempre lo mismo, siempre el viejo credo liberal, sea cual sea la gravedad de los problemas que origina su aplicación.

Pero el problema más grave del Fondo no que sea doctrinario, sino que es incompetente. Sus economistas fallan constantemente y de forma estrepitosa. Sus prejuicios ideológicos no les permiten contemplar y analizar la realidad, se equivocan en los diagnósticos, no saben hacer predicciones adecuadas.

Así sucedió con el despiste colosal que manifestaban sobre la situación de la economía mundial en abril de 2007, cuando ya otros habían advertido lo que estaba pasando.

El crecimiento de las economías ha sido mucho más bajo que en las etapas (o en los países) en la época en que se han aplicado las políticas que recomienda el Fondo Monetario Internacional, desde los primeros años ochenta, que cuando no se han aplicado. Ha habido más crisis cuando han predominado las políticas liberales que propugna el FMI y que hay una gran correlación entre la mayor movilidad del capital y las crisis bancarias.

Los poderes financieros internacionales se benefician de las políticas del Fondo no porque sean eficaces para lo que dicen buscar (crecimiento, empleo, estabilidad...) sino porque son las que les proporcionan las mejores condiciones para aumentar sus beneficios. El Fondo nunca evalúa el impacto social o sobre la desigualdad y la pobreza que tienen sus políticas, como él mismo ha reconocido.

Y es esta institución de economistas bastante incompetentes la que ahora viene a decir qué debe hacer un gobierno legítimo elegido por los ciudadanos para hacer frente a una crisis que ha provocado la banca internacional. Propone la privatización progresiva de las cajas de ahorro en España.

La banca es quien ha quebrado y la que ha provocado la crisis y lo que el FMI propone es que como premio se les entreguen las cajas de ahorro. Lo único que busca el FMI es poner las cajas de ahorros en la bandeja del capital privado para que así se recupere una banca quebrada, aprovechando el mercado que dejarían las cajas y adquiriendo sus activos, como en tantas otras ocasiones, a precio de saldo.

La segunda propuesta del Fondo es ya conocida, la reducción del gasto público. Eso solo puede conducir a la depresión y a hundir aún más a nuestra economía. Es lo que ha ocurrido en muchísimas otras ocasiones y en otros países cuando se ha actuado así.

Como acaba de señalar el Premio Nobel Joseph Stiglitz, "la austeridad lleva al desastre", y ahí es donde nos quiere llevar el FMI para que los bancos y las grandes empresas ganen más dinero todavía.

La tercera propuesta es la reforma laboral, que se basa en reducir la capacidad de negociación de los trabajadores mediante la descentralización de la negociación colectiva y el establecimiento de nuevos tipos de contrato.

Decir que se puede resolver el problema del empleo flexibilizando el mercado laboral al mismo tiempo que, como acabo de señalar, se deprime la actividad debilitando la demanda efectiva es sencillamente una mentira. De esa manera es imposible que las empresas (sobre todo medianas y pequeñas) creen puestos de trabajo. Solo se consigue que ganen más las muy grandes que tienen demanda cautiva gracias a su poder sobre el mercado, que es lo que se trata de salvar.

El Fondo Monetario miente cuando presenta sus propuestas, oculta los efectos reales que tendrán las políticas que propone; y, para colmo, no permite el debate social sobre ellas sino que se limita a imponerlas porque su incompetencia le impide argumentarlas científica y rigurosamente."


Impresionante artículo del Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla D. Juan López Torres, que el titula: Propuestas miserables del Fondo Monetario Internacional.
(vía adital).

¿Para que se necesita al FMI?

Para que sigan machacando a los pueblos más desfavorecidos.

Para que sigan pidiendo ajustes según sus conveniencias, sin importarles realmente nada, salvo que la banca de los países del primer mundo sigan con unas cuentas de explotación escandalosas.

Para crear nuevos ricos, en lugar de conseguir una distribución más equitativa.

Para seguir haciendo crecer mas y mas la gran diferencia entre países del primer mundo y del tercer o cuarto mundo.

Para seguir aplicando unas condiciones incoherentes pero que como nadie es capaz de ponerles freno, siguen adelante, arruinando países y economías enteras.

Para seguir creando fortunas millonarias. Y como no hay responsabilidades para sus grandes directivos, allí vale todo.

Para eso no nos sirve el FMI, ni el B.M., ni la O.N.U. (tal cual funciona actualmente.)

¿Cuantos miles de millones se podrían ahorrar si no existiesen?

lunes, 7 de junio de 2010

Sin cadenas. No chains.

Mágnifico artículo de Vicente Romero desde Buenos Aires. (vía: Con los pobres de la Tierra).

"Quienes rechazamos la ropa de marca --para repudiar los abusos cometidos por las grandes corporaciones textiles en talleres de los países empobrecidos donde subcontratan la fabricación-- acabamos de encontrar un logo multinacional de confianza: No Chains, que puede traducirse como Sin Cadenas, no solo garantiza que no emplea mano de obra esclava, sino que sus beneficios van directamente al bolsillo de los trabajadores.

La noticia de la creación de No Chains ha sido un pequeño acontecimiento en Buenos Aires. A su presentación han asistido numerosos políticos de izquierda, sindicalistas, activistas sociales… e incluso el conservador arzobispo porteño. La noticia no dará la vuelta a mundo aunque lo merezca, porque la nueva firma carece de presupuesto publicitario. Se trata de una sociedad internacional, creada por dos cooperativas de obreros textiles: la tailandesa Dignity Return y la argentina La Alameda. Los integrantes de ambas padecieron la despiadada explotación de talleres al servicio de marcas como Puma, Adidas, Nike, Umbro, etcétera. Y acabaron organizándose para liberarse de sus cadenas laborales y sobrevivir con dignidad.


Los tailandeses, que fundaron su cooperativa en 2003, cuentan en su página web cómo sus patronos llegaban a drogarlos. A los argentinos (y bolivianos) de La Alameda, fundada hace nueve años, los conocí meses atrás durante un reportaje para Informe Semanal. Ahora he asistido al nacimiento de No Chains gracias al inicio de los rodajes de Vagamundos, un programa de producción propia de TVE que está iniciando su andadura.


El lanzamiento de No Chains tendría que haberse visto en los telediarios de todo el mundo: los propios tejedores desfilaron primero encadenados, vistiendo ropas de marcas acusadas de imponer a la mano de obra local unas condiciones cercanas a la esclavitud. Después, al son de Sin cadenas, la canción de Los Pericos, exhibieron las remeras (cazadoras) con que han iniciado su propia línea de producción. Aún se venden en pocos sitios, pero con un precio tan atractivo como su diseño: 55 pesos, unos doce euros.


Los planes comerciales de No Chains responden a la vocación de extender su lucha contra la explotación de las grandes firmas textiles, enunciada por Gustavo Vera, dirigente de La Alameda con estas palabras: ‘a la esclavitud global creada por el capitalismo global queremos responder con una lucha global de productores y consumidores."
¡Contra la explotación de las grandes marcas!
¿Que valores son esos, en los que todavía te valoran por la ropa de marca que vistes?.
Existen unos valores imperecederos, unos valores solidarios. ¡Luchemos por ellos!
HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

sábado, 5 de junio de 2010

No queremos transgénicos.

Profunda indignación y preocupación provocó en los movimientos sociales que componen la Vía Campesina Brasil la noticia del regalo mortal que Monsanto está ofreciendo a los campesinos y campesinas haitianos.

Indignación por saber que las terribles consecuencias del terremoto que asoló a Haití el 12 de enero del 2010 - que dejó más de 300 mil muertos y millones de desamparados – están siendo utilizadas como pretexto para el ingreso en suelo haitiano de esta multinacional estadounidense que es líder mundial en el mercado de semillas y que produce más del 90% de todos los transgénicos plantados en el mundo.

La donación de las 475 toneladas de semillas de maíz y hortalizas puede ser publicitada como una acción de generosidad de la Monsanto con el pueblo haitiano. Pero conociendo el historial de esta multinacional, como la conocemos quienes pertenecemos a la Vía Campesina Brasil, tenemos la certeza que se trata de una infame táctica empresarial para el aumento inescrupuloso de sus ganancias. Ganancias que obtendrán a costa de la explotación de familias campesinas así como también a fuerza de destrucción de la soberanía alimentaria de Haití.

Preocupación por ver en este regalo mortal una trágica repetición de lo que ocurrió en nuestro país en la última década. En menos de 10 años, la multinacional Monsanto inició un proceso de contrabando de semillas transgénicas y su introducción clandestina a Brasil. Cuando las autoridades brasileras resolvieron tomar medidas, había ya decenas de miles de agricultores utilizando las semillas genéticamente modificadas de forma ilegal.

A pesar de las protestas y las fuertes movilizaciones de los movimientos sociales, el gobierno brasileño da muestras de su subordinación y aprueba el cultivo de 4,5 millones de hectáreas cultivadas ilegalmente con semillas transgénicas de la Monsanto. Resultado: Hoy día Brasil es el segundo país que más planta semillas transgénicas en todo el mundo. Con un área cultivada de más de 21 millones de hectáreas esta atrás solo de EEUU. 55% de las semillas plantadas en el país son transgénicas. Monopolizado este mercado – la trasnacional controla el 70% del mercado nacional - Monsanto está en libertad para imponer sus precios a los campesinos.

Además, todo campesino que planta semillas transgénicas de la Monsanto se ve obligado a pagar ‘royalties’, o sea, un porcentaje de la cosecha se entrega a la empresa productora de semillas transgénicas. Otro factor es que los productores no pueden replantar las semillas, siendo obligados a comprar para cada siembra nuevas semillas a la Monsanto. Esto viola gravemente la soberanía alimentaria y la autonomía de los campesinos.

Junto con las semillas transgénicas, Monsanto tiene también su paquete de agro tóxicos. Sus semillas son alteradas genéticamente para soportar los efectos dañinos de los herbicidas y pesticidas. El más famoso de ellos es el ‘Roundup’, un peligroso veneno acusado de ser agente cancerígeno y prohibido en varios países. Lamentablemente en Brasil el Roundup es comercializado libremente. Somos también el mayor consumidor en el mundo de venenos (en la zafra pasada se consumieron 1 billon de litros de agro tóxicos): una temible ración de 5 litros de veneno por habitante. Esto degrada nuestros suelos, afecta a las capas subterráneas de agua, contamina las lluvias y por ende nuestros alimentos. La ANVISA (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) y el Instituto Nacional de Cáncer han alertado acerca del aumento de casos de cáncer en el país, directamente ligados al creciente uso de agro tóxicos.

Los movimientos que integramos la Vía Campesina Brasil defendemos y luchamos por la soberanía alimentaria del pueblo brasileño y de todos los pueblos del mundo, incluido el de Haití. Nuestro compromiso solidario con el pueblo haitiano se lleva a cabo a través de nuestra Brigada Dessalines de Solidaridad con el Pueblo Haitiano, compuesta por más de 30 campesinos y campesinas brasileños/as que desde el 2009 están en suelo haitiano trabajando en conjunto con los movimientos campesinos en la construcción de un Haití más justo y soberano.

No podemos permitir que la catástrofe del 12 de enero sea utilizada como pretexto para abrir las puertas de Haití a los intereses mercantiles de multinacionales delincuentes como Monsanto. Además de una ilegítima y violenta ocupación llevada a cabo hace seis años por tropas de la MINUSTAH- vergonzosamente liderada por el ejército brasileño- y teniendo que lidiar con los desafíos de reconstrucción el país, el pueblo de Haití no puede sufrir este nuevo terremoto social que representaría el ingreso de semillas transgénicas.

Es por ello que manifestamos nuestro irrestricto apoyo a las movilizaciones que se desarrollarán el 4 de junio del 2010 en la región de Papay, en el departamento Central de Haití, con el objetivo de denunciar y combatir la entrada de la multinacional Monsanto y sus semillas transgénicas al país. Esperamos que esta sea la primera de muchas otras manifestaciones que impidan los planes de muerte de Monsanto y del capitalismo neoliberal en Haití.

Vía:alainet.

No queremos transgénicos. Queremos vida. No queremos la riqueza de unos pocos a costa de la muerte de muchos.

Transgénicos fuera.

HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

viernes, 4 de junio de 2010

Israel: Lo que siembras, recogerás.Carta abierta de Adolfo Perez Esquivel al pueblo de Israel



A través de su historia el Pueblo de Israel preservó su memoria, espiritualidad, cultura e identidad. A pesar de la diáspora supo preservar sus valores. No voy a mencionar porque lo conocemos, su largo caminar que vive en la mente y el corazón del pueblo de Israel, el dolor y la resistencia a través de los tiempos, de las persecuciones y el holocausto bajo el nazismo.


Israel tiene el derecho a su existencia, y el mismo derecho tiene el pueblo palestino, víctima de las persecuciones, de las torturas, bombardeos y marginalidad que les impone Israel, generando la pobreza, la violencia social y estructural, arrebatándole las tierras, imponiéndole asentamientos de colonias judías por la fuerza y construyendo el “muro de la infamia”, que divide al pueblo palestino.

Israel, que cuenta con el apoyo de los Estados Unidos, son ambos responsables de crímenes de lesa humanidad contra el pueblo palestino.

Rechazamos y denunciamos los daños provocados contra los tripulantes en misión humanitaria de la Flotilla de la Libertad, compuesta por el crucero Mavia Marmara y otros cinco navíos, que llevaban 700 activistas y 10 mil toneladas de provisiones. El ataque de Israel provocó 19 muertes; heridos y fueron detenidos los participantes por las fuerzas israelitas. Es infame que Israel trate de justificar su accionar argumentando “autodefensa”, frente a quienes no buscaban confrontación alguna, sino llevar la solidaridad a un pueblo oprimido.

Israel se ha transformado en un país agresor, violando las convenciones internacionales y la vigencia de los derechos humanos y derechos de los pueblos. Como bien lo señala José Saramago, Israel se ha transformado en el Goliat del Medio Oriente.

Hay que reaccionar frente a la situación actual que vive el Medio Oriente. No es a través de la violencia la manera de resolver los conflictos; es urgente restablecer el diálogo y negociaciones para aprender a respetarse unos a otros y encontrar los caminos de paz y entendimiento entre las personas y los pueblos. Las Naciones Unidas debe sacarse el polvo y actuar concretamente y no con simples declaraciones frente a la barbarie contra el pueblo palestino, que lleva adelante el gobierno de Israel

Sabemos que sectores del pueblo de Israel no están de acuerdo con las políticas del gobierno y quieren llegar a una solución justa para los pueblos y terminar con largas décadas de violencia, sufrimiento y muerte. Es necesario reaccionar contra la escalada de violencia y encontrar nuevos caminos y alternativas para construir la paz.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nóbel de la Paz