sábado, 31 de diciembre de 2011

La navidad en nuestros días.

Dos cosas estropean la navidad en nuestros días.

La primera es -como siempre- el dinero. El consumismo nos pone en el centro de la navidad el dinero, y eso genera un dinamismo que a lo largo de la historia ha ido cambiando las formas de celebración hasta degenerarlas. Ahora veneramos a un Santa Claus -bonachón, vendedor de ilusiones infantiles, todo hay que decirlo, que alguna necesidad llena-, pero al servicio del dinero. Queda para los templos, y algunos hogares, recordar una tradición más ancestral y más humana: el nacimiento, bella idea que se le ocurrió a Francisco de Asís, enamorado de lo humano y de la ternura primordial de la vida. Hoy, para el pobre José, la pobre María y el pobre Jesús no hay lugar en los supermercados. No sabrían qué hacer en ellos, pues, en definitiva, respiran negocio, ambición del dinero -y eso creó el consumismo. Y los supermercados tampoco sabrían qué hacer con ellos, pues no son símbolos que venden, no son buenos para el marketing. Y dígase algo parecido de la belleza de un árbol, su verde color, la esbeltez de su figura, atraen, pero han acabado convertidos -y a buen precio- en peana y estante para regalos, lo que no es una idea mala, pero sin llegar a los extremos actuales.

La segunda es más grave: la crueldad humana que perdura en navidad. Es la antinavidad. En la de este año, en estos mismos días se anuncia la existencia de 42 millones de enfermos de sida -el 60% en Africa subsahariana, de los cuales el 75% son mujeres- y solamente el 7% tiene acceso a tratamiento. Y nada se diga de la cruel hipocresía del árbol que se enciende en la Casa Blanca. Qué nobles sentimientos evocará, a qué nobles pensamientos dirigirá las mentes cuando en Irak han muerto decenas de miles de personas es pregunta más que cínica. Y entre nosotros, aquí en El Salvador, ¿qué dicen los árboles de navidad sobre los 300 homicidios al mes, y los 500 salvadoreños y salvadoreñas que cada día intentan abandonar el país, sobre la acumulación de más dinero cada vez más en menos manos? No es fácil celebrar navidad.

Lo dijo Monseñor Romero, en palabras memorables, en la última navidad que celebró: Es hora de mirar hoy al Niño Jesús no en las imágenes bonitas de nuestros pesebres. Hay que buscarlo entre los niños desnutridos que se han acostado esta noche sin tener que comer, entre los pobrecitos vendedores de periódicos que dormirán arropados de diarios allá en los portales. Entre el pobrecito lustrador que tal vez se ha ganado lo necesario para llevar un regalito a su mamá o, quién sabe, el vendedor de periódicos que no logró vender los periódicos y recibirá una tremenda reprimenda de su padrastro o madrastra. ¡Qué triste es la historia de nuestros niños! Todo eso lo asume Jesús esta noche! (24 de diciembre, 1979).

Jon Sobrino

Publicado por antenamisionera el 22 de Diciembre de 2011

miércoles, 3 de agosto de 2011

Los niños que murieron antes de llegar a Kenia.

En el camino fronterizo entre Kenia y Somalia yacen los cadáveres de niñas y niños que sucumbieron al hambre y las penurias del viaje desde sus aldeas, arruinadas por la sequía

Ahmed Khalif trabaja para una organización no gubernamental de Kenia y cruza a menudo el límite entre los dos países para asistir a la población somalí. Él ha visto muchos pequeños cuerpos a la vera del camino

“Cualquiera que siga esa ruta puede relatar terribles historias de cadáveres, la mayoría niños. Sus madres también se van muriendo. No se trata de madres desalmadas que abandonan a sus hijos, sino que intentan sobrevivir para honrar la vida”, describe Khalif.

Él ha visto montones de personas, la mayoría mujeres y niños, intentando cruzar la frontera. Pero cuando los infantes ya están tan débiles que no pueden caminar, caen simplemente en la carretera, mientras sus madres y demás familiares medio muertos de hambre siguen caminando con la esperanza de conseguir ayuda.

“Es duro ver (a los niños) al borde de la muerte, la piel caída por la deshidratación extrema, los cuerpos demasiado pequeños para su altura, los labios resecos. No hablan, simplemente caen”.

“Tienen los ojos hundidos en las órbitas, pero te siguen mirando. Es muy perturbador. Uno piensa que los demás no tienen sentimientos por haberlos abandonado, pero están en la misma condición. Sólo la voluntad de llegar al (campamento de) Dadaab los mantiene en pie”, explica Khalif.

Los que mueren así no son enterrados. “¿Quién tiene energía para hacerlo?

Los menores somalíes que sobreviven y llegan al campo de refugiados soportaron penurias a un grado difícil de imaginar, caminando al menos 10 días bajo un calor intenso en una tierra de nadie, infestada de hienas.

Bandas de delincuentes roban las escasas pertenencias de los desplazados y violan a las mujeres.

Dadaab, una aldea semiárida situada en el este de Kenia, en la Provincia Nororiental, alberga más de 380.000 personas y acaba de convertirse en el mayor campamento de refugiados del mundo. La vida allí no es fácil, sobre todo para niñas y niños.

Cada día llegan unos 1.300 somalíes y mueren cuatro niños, según agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que aseguran se necesitan más de 300 millones de dólares cada seis meses para salvar a la población infantil afectada por la sequía.

“Los niños son muy pequeños y pesan muy poco para su edad. Su condición supera la desnutrición aguda, teniendo una gran probabilidad de morir antes de cumplir los cinco años.

Según Unicef, la cantidad de niños menores de cinco años con desnutrición aguda aumentó en Somalia de 476.000 en enero a 554.550 en julio.
Y sus madres no se encuentran mucho mejor.

“Los niños no son los únicos que mueren en Dadaab. La mortalidad materna es muy elevada. Estimamos que mueren al menos 298 madres por cada 100.000 nacidos vivos.

IPS / VientoSur julio 2011

HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

El hambre no es inevitable. Pero ¿queremos erradicarla?

Vivimos en un mundo de abundancia.

Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años.

El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas.

¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.

Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo.

Historias parecidas se dieron no solo en países de África, sino también en América Latina y Asia.La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.


El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.


La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.

¿Por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan solo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Nos enfrentamos a un problema político.

Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la “soberanía alimentaria”, y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos.

Palabras de Esther Vivas.



HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

sábado, 30 de julio de 2011

Somalia, Somalia

“La situación en la que se encuentra Somalia, debida a la severa sequía, afecta a grandes zonas del país, aunque se manifiesta más intensamente en Mogadiscio. Son los más pobres, los que no tienen ninguna posibilidad de huir del país, los que se quedan en Somalia para vivir o morir.


Los que han tenido la oportunidad, se han dirigido a Kenia y a Etiopía. La gente en Somalia está viviendo unos momentos muy difíciles, especialmente los niños, las mujeres y los ancianos. Aquéllos a los que nosotros atendemos llegan desde Kismaayo, del alto y bajo Juba, de Bay, etc.


La situación más grave es la de los agricultores quienes, debido a la sequía, hace dos años que no pueden cultivar y el terreno está seco. Los pastores nómadas no encuentran pastos para sus animales. La mayor parte del ganado ha muerto de hambre y de sed. Los pozos se están secando, y también los ríos.


En el pasado, estas personas contaban con la ayuda de diversas ONG distribuidas en los distintos territorios. Ahora, ninguna de ellas trabaja ya en el país. Tuvieron que huir por miedo y por las amenazas del régimen extremista islámico de Al-Shabab, que no permite la entrada de ayuda internacional.(*)


La guerra lleva años aniquilando a Somalia e impide cualquier forma de ayuda y de progreso. La red sanitaria es también inexistente. La malnutrición causa estragos en una gente agotada. Intentan salir del país animados por el deseo de salvar sus vidas, pero no siempre consiguen llegar a su destino.


Las madres emprenden la marcha con sus hijos. Son muchos los kilómetros que los pequeños deben caminar, pero las fuerzas fallan y no siempre se sostienen. Una madre emprendió el camino a Mogadiscio con sus cinco hijos; llegó sólo con el pequeño, a quien amamantaba y llevaba en brazos.”


Pero en medio de tanto dolor, sigue habiendo lugar para la humanidad


“La gente anda kilómetros a pie, con la esperanza de que alguien tenga misericordia y les lleva en su camión. Muchos lo hacen. Trasladan en brazos a los más débiles y los acercan en sus vehículos a los lugares donde pueden recibir ayuda.


Uno de estos camioneros trasladó en su vehículo a gente que llenaba los bordes de la carretera y los dejó cerca del hospital, en Mogadiscio. Se pensó que estaban todos muertos, pues no podían ponerse de pie y se quedaron tumbados. La gente se movilizó intentando recuperarles. Casi milagrosamente, fueron abriendo los ojos.


¿Dónde están los jóvenes? Eso es lo que más impresiona. No están aquí ni están en las aldeas. ¿Han huido? ¿Están muertos? ¿Se han unido a los Al-Shabab?


La gente se desplaza en dos direcciones: unos hacia donde está el gobierno y donde pueden recibir algo de ayuda, y otros, a la zona controlada por Al-Shabab, en una radio de 50 km, donde se ha abierto un campo de refugiados para atenderles.


Al-Shabab no dispone de muchos fondos propios, pero obligan a la gente a pagar un impuesto para “ayudar a sus hermanos”. Hacen colectas entres los comerciantes, entre los jóvenes estudiantes, en sus propias escuelas, en los hospitales y medios de transporte.


Ahora han permitido la entrada de la ayuda internacional, pero son ellos los que se encargan de distribuirla. La pregunta es, ¿cómo? En estas situaciones permiten trabajar en grupos pequeños sin crear problemas.


Necesitamos tiendas para dar refugio a estas familias. Una tienda por familia. Una tienda de plástico se puede encontrar en Mogadiscio y cuesta 25 euros. Además, se les proporcionará ayuda de emergencia: comida y medicinas. La mayoría de estas personas tienen tuberculosis pulmonar, una enfermedad muy extendida.


Esta es la situación actual de Somalia, cualquier ayuda es válida, tanto para las carreteras como para las tiendas, la agricultura o la escuela. Y después de la emergencia, es mucho lo que hay que hacer, en nuestra escuela, en el campo. Toda ayuda será bienvenida.”


Via Canal solidario.org.

jueves, 21 de julio de 2011

Somalia se muere de hambre

¡Que mal está la HUMANIDAD de este mundo!


¿No interesa a nadie?


¿Resulta incomodo verlo y escucharlo mientras estamos cómodamente en nuestra casa comiendo?


¿No es tan importante como una final de fútbol?




¿No tiene el morbo que tiene la telebasura?




Me refiero a la HAMBRUNA desatada y nunca terminada en Somalia.




Hoy por hoy, cientos de miles de hermanos, cientos de miles de SERES HUMANOS, están en peligro inminente de muerte por hambre.




Mientras tanto los gobiernos del primer mundo se reunen, se reunen, se reunen, para tratar tan solo de sus problemas, tan solo de los problemas que atañen a lo que se llama la primera sociedad, pero que en realidad es la última en solidaridad, es la última en hacer algo por los demás seres, por los desfavorecidos y sin culpa, por los más inocentes.






Muchos millones puestos encima de la mesa para el rescate de las entidades financieras, que son parte de los que nos han introducido en esta crisis global.






Muchos millones puestos encima de la mesa para el rescate de economías que según los parámetros impuestos por el FMI, no están cumpliendo con su deber.






Este mundo lo hemos cambiado tanto. Lo hemos prostituido.






Estamos haciendo desaparecer los valores éticos, el sentido común, la honradez, la solidaridad. E




En resumen estamos haciendo desaparecer a un ritmo vertiginoso el sentido de la HUMANIDAD, que es el sentido de la VIDA.
Hoy parece que vale más el "cojo, corro y escapo" a nivel global, sin importarnos nada más, sin importarnos lo que ocurre a nuestros hermanos. Parece que estamos ante un "Salvese quien pueda".
Estamos bajo la bota aprisionadora de unos entes que no los hemos elegido, pero que nos gobiernan. Que no hemos elegido, pero son ellos los que dictan las leyes omnipresentes y de obligado cumplimiento. Que no hemos elegido, pero son ellos los que con su afán devorador y especulativo, ponen los precios a las materia primas, ponen precio a todo. Para ellos todo en este mundo tiene un precio, y si es muy alto o cuesta alcanzarlo, a corromper toca para conseguirlo.






Vale la pena volver a leer ciertos pasajes del libro de Eduardo Galeano "El mundo al revés".






Vale la pena volver a creer en el Hombre, en el Ser Humano.






Hemos de rescatar a marchas forzadas los valores fundamentales del Ser Humano, de otro modo no habrá nada que hacer, dejando que acaben con nuestra tierra, la de todos, no tan solo la de unos pocos.






Dejaremos morir de hambre a millones de hermanos, porque no nos interesan, al fin y al cabo no tienen nada que ofrecernos a cambio.






¡Cuan equivocados estamos! ¡Ojala y nos demos cuenta pronto!






Tan solo se trata de HUMANIZAR LA HUMANIDAD. Cada uno lo que pueda, y PODEMOS.






Puesto que los gobiernos no hacen los deberes, hemos de hacerles ver que somos nosotros, los de a pié, quienes debemos imponer unas reglas que no se salten y cumplan, para conseguir el bienestar global. El pueblo es soberano y tiene el derecho a imponer "una hoja de ruta" global para salvar esta tierra que nos legaron nuestros antepasados y que estamos destruyendo junto con sus habitantes.


HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

sábado, 2 de julio de 2011

Galeano, humanizador de nuestra humanidad

No he podido resistirme y he vuelto a escuchar a Eduardo Galeano, en esta ocasión en una larga entrevista concedida a un programa de la televisión catalana, hace unos días.

Soy un gran admirador de lo que escribe. El y mi hijo me descubrieron y enseñaron a amar a Latinoamerica.

Dice, según mi punto de vista, lo justo, lo necesario, las expresiones difíciles las convierte y traduce en algo fácil de entender, comprender y asimilar.

Un gran Humanizador de la Humanidad, alguien que no entiende este mundo a donde va, alguien que cuando ve el mundo al revés, no se calla, nos hace abrir nuestras entendederas, para que veamos las cosas como son, no como quieren otros que las veamos.


Repito, es un poco larga, pero creo que en estos momentos que vivimos vale la pena oir la voz de un ser humano como el.




miércoles, 22 de junio de 2011

Medio Ambiente, ¿Hay algo que celebrar?


Hace tan solo unos que se celebró sin pena ni gloria el Día Internacional del Medio Ambiente, con tal motivo, creo que vale la pena leer parte del artículo firmado por el profesor Julio Cesar Centeno, que reproduzco seguidamente.

"Sucumben los bosques. Mueren diariamente miles de formas de vida. Se derriten los polos. Se contamina el aire, el agua y los suelos. Sube el nivel del mar. Se eleva la temperatura promedio del planeta a niveles que amenazan la supervivencia misma de la especie humana, la misma que produce los gases que causan el calentamiento global. Se propagan enfermedades a latitudes donde antes no existían, o donde ya habían desaparecido.

La mayor parte de la población humana se encuentra sumergida en el fango de la pobreza, la ignorancia y la injusticia, del que muy pocos tienen la posibilidad de escapar. Más de ocho millones de niños mueren anualmente de hambre o a causa de enfermedades para cuya superación bastarían solo unos centavos. Nadie, excepto sus madres, parece notarlo.

Es el Día Mundial del Ambiente. Sólo este día, como todos los días, morirán 22.000 niños, casi todos víctimas del hambre y la pobreza, 15 cada minuto. Negros, pardos y morenos en su mayoría. Latinoamericanos, africanos, asiáticos casi todos. No hay comida, ni medicinas, ni educación, ni servicios de salud para los niños pobres del mundo, pero solo este día se gastarán 1.400 millones de dólares en armas alrededor del planeta. Solo Estados Unidos gastará este año más de 700.000 millones de dólares en equipamiento de guerra. Mientras que a la cooperación con los países más pobres del planeta le asigna un monto equivalente a sólo el 3% de lo que dedica al gasto en instrumentos de guerra. Este día, como todos los días, mil millones de personas pasarán hambre.

La naturaleza ruge en estertores de agonía, pero los humanos se hacen los sordos. Los rugidos se convierten algunas veces en huracanes, ciclones y tornados. Cada vez más frecuentes, cada vez más intensos. También hay rugidos en formas de lluvias torrenciales. Otras veces en forma de intensas sequías. Se desbordan ríos, arrasan viviendas, carreteras, puentes, sembradíos y vidas inocentes. Gigantescas olas se desplazan con furia desde los océanos sobre las ciudades. Algunos dicen que son los Tsunamis, que no es culpa nuestra. Otros dicen que las crecientes olas de sequías e inundaciones son culpa de El Niño, o de La Niña. No es culpa nuestra. Pero hay también quienes advierten que estamos solo ante las primeras señales de que nuestra Madre Tierra ya no soporta el comportamiento traicionero de sus engendros humanos; que son solo sus primeras y más leves advertencias.

Pero los humanos continúan violando y saqueando sin piedad a la naturaleza. Ávidos por materias primas, por alimentar sus industrias, por generar riquezas, por poseer armas cada vez mas poderosas, por aumentar el dominio de unos sobre otros, incrementan día a día su agresión despiadada sobre el planeta que les ha dado vida, destruyendo progresivamente su único hogar, contaminando el aire que respiran, envenenando el agua y los alimentos que consumen. Dicen ser la única especie inteligente del planeta, pero están cometiendo suicidio colectivo, lento, doloroso y progresivo, y se están llevando por delante a su madre naturaleza y a todos los otros millones de especies que han tenido la desdicha de cohabitar con ellos en el mismo lugar.

Es el Día Mundial del Ambiente. Sólo hoy, al igual que todos los días del año, los humanos se las arreglarán para inyectarle a la atmósfera más de 100 millones de toneladas de gases tóxicos, para contaminar aún más el aire que les da vida. Solo hoy quemarán 87 millones de barriles de petróleo, 9.000 millones de metros cúbicos de gas y 20 millones de toneladas de carbón mineral. Solo hoy consumirán 55.000 millones de kilovatios-hora de energía eléctrica. Solo hoy, al igual que todos los días del año, destruirán 30.000 hectáreas de bosques, derretirán millón y medio de toneladas de hielo polar y un millón de toneladas adicionales de hielo en los glaciares de las montañas. Solo hoy, y sólo por el consumo de energía fósil, le inyectarán a la atmósfera 82 millones de toneladas métricas de CO2."

Julio César Centeno es Profesor de la ULA, Presidente del IFLA y consejero de la ONU

puesto en línea por Barómetro Internacional


Hay miles de millones para rescatar economías destruidas por las todopoderosas grandes financieras. De eso es de lo que se preocupan actualmente los gobiernos de Occidente, de tratar que la economía remonte la crisis creada por y para el sistema capitalista, pero dejando a un lado lo más importante, el bien común de todos los que vivimos en la Madre Tierra, que somos la gran mayoría.

¿Vamos a dejar algo para las generaciones venideras, o tan solo les vamos a dejar dinero, dinero, dinero, y más dinero pero en una tierra inservible, porque nos hemos encargado de destruirla?.

Hemos de mirar más al fondo, más al futuro, más a nuestros hermanos que siguen muriendo de hambre, dado que la especulación salvaje, está arruinando a millones de seres humanos.


HUMANICEMOS LA HUMANIDAD. Tan solo tenemos una.




martes, 31 de mayo de 2011

y Eduardo Galeano pasaba por allí

No estaba preparada, pero es una genialidad que da mucha vida al movimiento 15 M.

Una visión personal, no la de un gran gurú, no. La visión de uno más de la calle, la visión de una persona que parafraseando su libro nos dice las verdades que nos estan ocurriendo a todos nosotros en este MUNDO AL REVES.

Gracias Eduardo Galeano por invitgarnos de nuevo a reflexionar sobre este presente tan dificil, pero lleno de posibilidades si logramos entre todos hacerlo combiar, si logramos entre todos HUMANIZAR LA HUMANIDAD.


Que disfruteis de esta entrevista en Barcelona.


miércoles, 18 de mayo de 2011

algo se mueve



Por fin después de tantos meses y meses de espera, hay algo que se mueve, hay algo que brota, hay algo que gracias en parte a Stephane Hessel (un joven de 93 años), se pone en contra del orden constituido y prostituido, por amor al dinero y el poder.

Porque no queremos ese orden, porque no queremos este desencuentro de la sociedad rica y la pobre, porque no queremos seguir con tanta chapuza en nuestra sociedad, poque no queremos gobernantes que priorizan el dinero por encima de todo, porque queremos mantener y revitalizar los valores humanos (no valores monetarios), porque no estamos de acuerdo con esa cantidad tan brutal de privatizaciones que auspiciadas por el FMI, tanto ha ayudado a la quiebra de la sociedad, por que no estamos de acuerdo ni conformes con que seamos guiados por las grandes corporaciones que solo tienen en cuenta sus intereses. por todo ello nos movemos, lentamente pero nos movemos, y no vamos a parar hasta conseguir nuestros objetivos de, solidaridad, amor, humanidad, justicia. Por todo ello nos indignamos.

Vamos a dejar atrás de una vez por todas, la vergüenza de esta sociedad que de momento camina hacia dos únicas metas: el dinero y el poder. Aunque para conseguirlo sirva el "aquí todo vale".

No, no, no, aquí no todo vale, aquí hay justicia, aquí hay tantos valores primordiales que nos han inculcado nuestros mayores, que nos han inculcado los seres más humildes, los campesinos, los trabajadores, Stephane Hessel, Leonardo Boff, Federico Mayor Zaragoza, con su ejemplo, etc, y tantos y tantos otros anónimos, que hemos de desenterrarlos y volver a poner en marcha.

Juntos todos a una lo podemos conseguir.

Ha tardado pero ya está aquí, la semilla ha comenzado a germinar.

HUMANICEMOS LA HUMANIDAD.