miércoles, 22 de junio de 2011

Medio Ambiente, ¿Hay algo que celebrar?


Hace tan solo unos que se celebró sin pena ni gloria el Día Internacional del Medio Ambiente, con tal motivo, creo que vale la pena leer parte del artículo firmado por el profesor Julio Cesar Centeno, que reproduzco seguidamente.

"Sucumben los bosques. Mueren diariamente miles de formas de vida. Se derriten los polos. Se contamina el aire, el agua y los suelos. Sube el nivel del mar. Se eleva la temperatura promedio del planeta a niveles que amenazan la supervivencia misma de la especie humana, la misma que produce los gases que causan el calentamiento global. Se propagan enfermedades a latitudes donde antes no existían, o donde ya habían desaparecido.

La mayor parte de la población humana se encuentra sumergida en el fango de la pobreza, la ignorancia y la injusticia, del que muy pocos tienen la posibilidad de escapar. Más de ocho millones de niños mueren anualmente de hambre o a causa de enfermedades para cuya superación bastarían solo unos centavos. Nadie, excepto sus madres, parece notarlo.

Es el Día Mundial del Ambiente. Sólo este día, como todos los días, morirán 22.000 niños, casi todos víctimas del hambre y la pobreza, 15 cada minuto. Negros, pardos y morenos en su mayoría. Latinoamericanos, africanos, asiáticos casi todos. No hay comida, ni medicinas, ni educación, ni servicios de salud para los niños pobres del mundo, pero solo este día se gastarán 1.400 millones de dólares en armas alrededor del planeta. Solo Estados Unidos gastará este año más de 700.000 millones de dólares en equipamiento de guerra. Mientras que a la cooperación con los países más pobres del planeta le asigna un monto equivalente a sólo el 3% de lo que dedica al gasto en instrumentos de guerra. Este día, como todos los días, mil millones de personas pasarán hambre.

La naturaleza ruge en estertores de agonía, pero los humanos se hacen los sordos. Los rugidos se convierten algunas veces en huracanes, ciclones y tornados. Cada vez más frecuentes, cada vez más intensos. También hay rugidos en formas de lluvias torrenciales. Otras veces en forma de intensas sequías. Se desbordan ríos, arrasan viviendas, carreteras, puentes, sembradíos y vidas inocentes. Gigantescas olas se desplazan con furia desde los océanos sobre las ciudades. Algunos dicen que son los Tsunamis, que no es culpa nuestra. Otros dicen que las crecientes olas de sequías e inundaciones son culpa de El Niño, o de La Niña. No es culpa nuestra. Pero hay también quienes advierten que estamos solo ante las primeras señales de que nuestra Madre Tierra ya no soporta el comportamiento traicionero de sus engendros humanos; que son solo sus primeras y más leves advertencias.

Pero los humanos continúan violando y saqueando sin piedad a la naturaleza. Ávidos por materias primas, por alimentar sus industrias, por generar riquezas, por poseer armas cada vez mas poderosas, por aumentar el dominio de unos sobre otros, incrementan día a día su agresión despiadada sobre el planeta que les ha dado vida, destruyendo progresivamente su único hogar, contaminando el aire que respiran, envenenando el agua y los alimentos que consumen. Dicen ser la única especie inteligente del planeta, pero están cometiendo suicidio colectivo, lento, doloroso y progresivo, y se están llevando por delante a su madre naturaleza y a todos los otros millones de especies que han tenido la desdicha de cohabitar con ellos en el mismo lugar.

Es el Día Mundial del Ambiente. Sólo hoy, al igual que todos los días del año, los humanos se las arreglarán para inyectarle a la atmósfera más de 100 millones de toneladas de gases tóxicos, para contaminar aún más el aire que les da vida. Solo hoy quemarán 87 millones de barriles de petróleo, 9.000 millones de metros cúbicos de gas y 20 millones de toneladas de carbón mineral. Solo hoy consumirán 55.000 millones de kilovatios-hora de energía eléctrica. Solo hoy, al igual que todos los días del año, destruirán 30.000 hectáreas de bosques, derretirán millón y medio de toneladas de hielo polar y un millón de toneladas adicionales de hielo en los glaciares de las montañas. Solo hoy, y sólo por el consumo de energía fósil, le inyectarán a la atmósfera 82 millones de toneladas métricas de CO2."

Julio César Centeno es Profesor de la ULA, Presidente del IFLA y consejero de la ONU

puesto en línea por Barómetro Internacional


Hay miles de millones para rescatar economías destruidas por las todopoderosas grandes financieras. De eso es de lo que se preocupan actualmente los gobiernos de Occidente, de tratar que la economía remonte la crisis creada por y para el sistema capitalista, pero dejando a un lado lo más importante, el bien común de todos los que vivimos en la Madre Tierra, que somos la gran mayoría.

¿Vamos a dejar algo para las generaciones venideras, o tan solo les vamos a dejar dinero, dinero, dinero, y más dinero pero en una tierra inservible, porque nos hemos encargado de destruirla?.

Hemos de mirar más al fondo, más al futuro, más a nuestros hermanos que siguen muriendo de hambre, dado que la especulación salvaje, está arruinando a millones de seres humanos.


HUMANICEMOS LA HUMANIDAD. Tan solo tenemos una.