jueves, 3 de mayo de 2012

Gelem Gelem / Anduve Anduve

Desde muy niño he sentido una gran pasión por la música. Recuerdo ir a todas partes con un transistor viejo, medio roto, pero lo podía escuchar en cualquier parte de mi casa.
Llegué pronto a la época dorada de la música inglesa. Beatles, Rolling, etc, pronto pasé a interesarme por el soul, Wilson Picket, Arthur Conley, Aretha, Ottis Reding, y muchos otros.
Fué quizás esta época en la que más música escuchaba, a todas horas, mañana tarde y noche hasta las tantas.
Por mi transistor y tocadiscos pasaron cientos, miles de melodías, de todo tipo. Recuerdo con nostalgia cuando mi padre me decía que ya me llegaría el momento, que en unos años descubriría la buena música.
Lógicamente por aquellos años, creo que ni tan siquiera conocía a Mozart, Vivaldi, Sibelius, Strauss, y tantos otros. Pasé igualmente por los años de la canción protesta y canción española de cantaautor, Serrat, Luis E. Aute. 
De vez en cuando llegaban a mis oídos los grandes temas de Quilapayun, Inti Illimani, Victor Jara, Daniel Viglietti, sin saber muy bien lo que llegaron a significar para miles y miles de seres humanos privados de liberad, de seres humanos huyendo de las dictaduras de Latino America. Aquello me pillaba muy lejos y no entendía ni de política ni de casi nada.
Es en este momento cuando comienzo a deletrear las canciones, a interesarme en lo que dicen.
Aquí es cuando la música me ayuda a entender a América Latina, a conocer lo que pudieron significar, las cárceles, las desapariciones, los asesinatos, la dictaduras. 
Dado que mi hija es una genial bailaora de flamenco, ha hecho que poco a poco me vaya interesando por esos palos que excepto las sevillanas, nunca he llegado a distinguir. No obstante sigo insistiendo.
También me llamaron la atención algunas letras de algunas canciones de Camarón. Había algo en las letras, había sentimiento, había pasión, había vida.
Investigué algo más con las posibilidades que he ido teniendo a mi alcance, y he podido escuchar flamenco de los años mil novecientos y pocos en discos de carbón, (luego llegó el vinilo). 
Lo que siempre he perseguido ha sido la relación, la intima unión entre la música y la voz, llegando a parar naturalmente en la opera, (pero eso es otro tema).
Hace años, apenas lo recordaba escuché por primera vez el Himno Gitano, naturalmente no se quien lo cantaba, tan solo me quedó en la memoria, el desgarro de una voz, que con esa música tenía que decir algo desgarrador, tenía que ser algo importante.Me ponía los pelos de punta, aquello era grande, era enorme, me emocionaba sin entender ni jota.
Hoy me he enterado del nombre de la canción, y rápidamente la he buscado por internet y youtube, la búsqueda ha tenido éxito, he encontrado aquella melodía que casi casi se me había olvidado.
GELEM GELEM/ANDUVE ANDUVE.
La versión es la de Esperanza Frenándeze. Afortunadamente está con los subtítulos con lo que podemos admirar la belleza y tristeza del considerado Himno Mundial de los Gitanos. Extraordinario.
Un himno con esa música y esa letra tan grandes, son dignos de ir en el corazón de los gitanos, de estos hermanos amantes del caminar libre, sin fronteras. Amantes de la pasión, amantes de la libertad. 
Ese himno también va en mi corazón y espero que en el vuestro también; sobre todo después de escucharlo. ¿Servirá para entenderlos un poco más? Eso espero. Disfrutadlo.


1 comentario:

lorito dijo...

en la época de los nazis,ellos quisieron matar a todos los que eran flojos,y los que no podían trabajar. en ese lote estaban los discapacitados y los gitanos. la única diferencia fue que a los discapacitados los mataron en hospitales y a los gitanos en los campos de exterminio.
gracias.