jueves, 10 de mayo de 2012

Ya no quedan locos


Como decía el gran poeta León Felipe y cantaba Paco Ibañez:

Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, amigos, ya no hay locos,
ya no hay locos, ya no hay locos,
en España ya no hay locos.
Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto.
Ya no hay locos, ya no hay locos,
en España ya no hay locos,
ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, amigos, ya no hay locos.
Todo el mundo está cuerdo,
terrible, horriblemente cuerdo
Ya no hay locos, ya no hay locos,
en España ya no hay locos,
Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, amigos, ya no hay locos.
¿Cuándo se pierde el juicio?
Yo pregunto ¿cuándo se pierde, cuándo?
Si no es ahora,
que la justicia vale menos,
que el orín de los perros.
Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, amigos, ya no hay locos,
ya no hay locos, ya no hay locos,
en España ya no hay locos.
Todo el mundo está cuerdo,
terrible, horriblemente cuerdo.
Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, amigos, ya no hay locos,
ya no hay locos, ya no hay locos,
en España ya no hay locos.
Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto.
Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, amigos, ya no hay locos,
ya no hay locos, ya no hay locos,
en España ya no hay locos.


Es verdad, ya no hay locos, ya no quedan, han desaparecido, los han eliminado, los han secuestrado.
No se ven, apenas oímos acerca de algo que alguno olvidó por esos mundos. De vez en cuando acertamos a escuchar algún rumor de lo que dijo aquel loco del que hace mucho tiempo no sabemos.
¡Que tristeza!
¡A donde nos han llevado! ¡A donde hemos llegado! A la cima del bienestar, a la cima del progreso, a la cima del consumismo, a la cima del poder. Nos dicen que hemos llegado a la gloria.
¡Que pena! ¡Cuanta mentira!
Ya no hay locos, con los que hablar, con los que jugar, con los que soñar, con los que aventurar, con los que reír, con los que pasear, con los que disfrutar, con los que añorar a los locos que desaparecieron.
Tan solo nos queda la cordura, gris, seria, malhumorada, solitaria y triste. Cordura sin esperanza.
Tan solo nos queda el malvivir diario, el apretarnos el cinturón, para llegar a fin de mes.
Tan solo nos queda el conformarnos con lo que tenemos. Pero no nos dejan, o no queremos, es más fácil ir aborregado que ir contracorriente.
Nos han convencido de que es así el guión que hemos de seguir y lo seguimos.
 Pero ¿Donde están los locos?


¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos
que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora ... ¿cuándo se pierde el juicio?
Respondedme loqueros,
¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto
y ... ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo! ...
¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro!
Este reloj ..., este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto ...,
perfecto, ¡perfecto!



Ya no hay locos, y nos dicen que sociedad marcha bien, que la humanidad anda bien. Terrible engaño

¡QUIERO QUE HAYAN LOCOS!¡NECESITAMOS A ESOS LOCOS!
¡QUIERO SOÑAR, QUIERO VIVIR! 

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