domingo, 2 de diciembre de 2012

El horror de la desesperanza

Hace varios meses que he dejado de publicar artículos en mi bitácora, motivos he tenido; pensaba que iba a dejar de publicar, me he resistido a hacerlo pero, no puedo callarme, no puedo cruzarme de brazos y esperar a que escampe, me hierve la sangre, y desde aquí necesito expresar mis sentimientos.

Realmente tengo miedo de la situación actual, tengo miedo de ver adonde nos ha llevado el brutal neoliberalismo, tengo miedo de ver que la brecha se sigue abriendo de un modo escandaloso, tengo miedo porque se está cumpliendo aquello que compartía con D. Pedro Casaldaliga: "El neoliberalismo mata".

Es cierto, lo estamos viendo en España; algo impensable hace tan solo unos años atrás, pero está ocurriendo. La maldita crisis que muchos achacan a gobiernos anteriores, y que yo achaco al estado de la sociedad mundial.

Hemos llegado a un estado de difícil solución, y parece ser que los gobiernos, nuestros dirigentes no lo ven, o no lo quieren ver. No ven la gravísima situación en la que nos están dejando, y no solo bajo el prisma económico, nos han dejado en la ruina mas absoluta de ilusión, en la ruina mas absoluta de miras para un futuro, nos están quitando el futuro. A muchos ya se lo han quitado. Tan siquiera podemos pensar en ¿que sociedad les dejamos a los que vienen detrás de nosotros?.

Es indescriptible, es muy doloroso ver en que situación nos encontramos. Protestas, protestas y protestas, todos estamos descontentos por una situación que nos está siendo impuesta a la fuerza, que no queremos, que odiamos, una situación de dolor, de daño, de humillación, de falta de dignidad. Protestamos, pero no encontramos respuestas ni efectivas ni validas a nuestras demandas.

Estamos llegando a una situación insostenible de paro, de pobreza, de falta de sensibilidad hacia los problemas ajenos que nos deja atados de pies y manos, visto de lo que sirvan o han servido las grandes manifestaciones realizadas en contra de unas medidas que han masacrado el  bienestar de una gran mayoría de nosotros. 

No digo que no hay que hacer recortes, digo que se debería haber contenido el gasto en tantas cosas tan inútiles que se han hecho, que  no valen para nada salvo para inflar los bolsillos de unos pocos y como siempre a costa de lo que pagamos todos. Y eso solamente para ponerse el título de, yo puedo o tengo más que tú. Para realizar este saneamiento hay otros modos de hacerlo, y no tenemos obligación de hacerlo como unos cuantos quieren, para salvar su ego. No es de recibo que la "elite" disponga de nuestras vidas, no es de recibo que la "elite" diga el modo de sociedad y el modo de vivir que hemos de tener.

También digo que se debería haber frenado la terrible especulación habida que ha dado pié al derrumbe de nuestra economía, una economía capitalista al cien por cien y basada principalmente en el ladrillo, y sostenida por gobiernos y una banca que no han querido ponerle freno. Ahora estamos pagando todos los pecados de avaricia de unos pocos.

Pero los gobernantes, insensibles, no se percatan o no se quieren percatar de ello, y siguen en su férreo cumplimiento de unas ordenes impuestas por los grandes dirigentes del sistema, aquella "elite" que no vemos pero que dirigen el tinglado de nuestra existencia.

Repito, no digo que antes de este gobierno, las cosas se hacían bien del todo; digo que este gobierno; que no nos representa y ha perdido legitimidad; podría y debería hacer mejor las cosas.

No porque se tenga mayoría absoluta, se tiene un cheque en blanco. No porque se tenga una mayoría absoluta hay que pasar por encima de los cadáveres que están ocasionado, para conseguir los propósitos encomendados por la "elite" que todo lo quiere y todo lo puede, y que según ellos están por encima del bien y del mal, están por encima de todos nosotros, pero sin embargo, son los que ordenan y confeccionan el funcionamiento de la sociedad mundial.

Es indigna la situación de los desahucios, es indigno ver lo que está haciendo la banca, esos buitres carroñeros que tan solo alimentan el afán desmedido de riqueza de unos pocos. Y sigo diciendo no es que no crea que la banca como cualquier empresa no necesiten ganar dinero. No, esa es su función principal  y obligación, pero siempre midiendo a costa de qué y de quienes. No debe me sirve el "aquí todo vale" o el "si tu tienes uno yo tengo dos", o el "si tu puedes tenerlo yo también tengo derecho", o el tanta veces repetido " tanto tienes, tanto vales". Todo esto no me sirve. 

Busco, espero deseo, necesito una sociedad justa, una sociedad de convivencia de todos con todos, no de unas elites, enrocadas en su bola de cristal y  bien separadas por murallas del resto de nosotros. Esas elites no me valen, no las quiero. Tampoco acepto ni quiero el dinero mal ganado, no, no y no. Jamás puede tener justificación la ganancia de unos debida a la pérdida de otros. 

Hemos llegado al horror, hemos llegado a la desesperanza de una gran parte de nosotros, hemos llegado a las cloacas, hasta aquí nos han traido y, ¿es eso lo que queremos?. Nos están desmontando la sanidad, la educación, el futuro, nos están desmontando la vida, y es inaceptable. Hay que darle la vuelta, no tenemos toda la culpa, no hemos sido nosotros los grandes causantes de lo que se nos ha venido encima, por lo tanto no debemos de ser nosotros los grandes perdedores de esta situación, y corramos con todos los ajustes. Mas bien hay que desenmascarar a los que nos han faltado al respeto, a los que nos han engañado, a los que nos han robado, a los que nos han despojado y siguen despojándonos de nuestros derechos y nuestra dignidad.Hay que desenmascararles.

Nos han fallado y  nos han mentido y nos siguen fallando y nos siguen mintiendo. ¡Hasta cuando! ¡Basta ya!

HUMANICEMOS LA HUMANIDAD

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