viernes, 26 de abril de 2013

ES INTOLERABLE, no puedo ni debo callarme.


ES INTOLERABLE.

¡Ya lo han conseguido!. Hemos superado con creces la barrera de los 6 millones de parados. 

¿Quien iba a decirnos que llegaríamos a esta dramática situación?.
¿Quien iba a decirnos que llegaríamos a esta situación de penuria?

Realmente nos están machacando, nos han minado la moral, nos dejan sin fuerzas, sin voz, sin tan siquiera ganas de protestar en voz alta, y lo tenemos que ir rumiando en casa a solas, con nuestra desesperación. Es el grito, el grito de los excluidos.

Todavía van a haber mas recortes, que van a significar mas sacrificios. Mas sacrificios para los mas débiles y desprotegidos; y mientras tanto todavía hay alguna entidad financiera que presume de haber batido record de beneficios, y se pavonea ante la desesperación de la gran mayoría, que no llega a fin de mes, ante la desesperación de quien ha perdido su casa, su trabajo. Es intolerable.

Es intolerable, que se haya recortado, tanto como se ha hecho en Sanidad.
Es intolerable, que se haya recortado, tanto como se ha hecho en ATENCIÓN SOCIAL.
Es intolerable, que se haya recortado tanto, que algunas asociaciones de padres y algunos colegios, no cerrarán los comedores este verano, para poder garantizar la alimentación a sus hijos.

ES INTOLERABLE.

Es intolerable, que en nuestra España, se pase hambre. Si, en España se pasa HAMBRE, y no solo de comida, se pasa hambre de Justicia, se pasa hambre de trabajo, se pasa hambre de ayudas sociales, se pasa hambre de tranquilidad.

Han recortado tanto, a lo que llamábamos la clase media española, que ya no existe. 
Han recortado tanto, que la brecha que ya era enorme entre gente pudiente y gente pobre, ya es abismal.

Parece mentira lo fácil que  ha sido poner en marcha una reforma laboral, que tan solo ha servido para que aumente el paro de un modo aterrador, mientras que muchos empresarios, se han quitado de encima el personal obrero que les molestaba; y a todo esto, casi nadie protesta. Casi nadie protesta por miedo a perder ese puesto de trabajo, que cada día está siendo más difícil retener. Casi nadie protesta porque no se les hace caso, y quienes ostentan el poder, siguen en su burbuja llena de parabienes, y palmaditas en la espalda, "que bien lo estamos haciendo". 

Las grandes reformas llevadas a cabo, tan solo están consiguiendo terminar con los agujeros negros de las entidades financieras. Les hemos pagado, les estamos pagando su codicia, les estamos pagando su voraz apetito de dinero desmesurado. Les estamos pagando sus cuentas de resultados. Pero seguro que esto no le importa al gran accionista, que sigue mirando tan solo las cuentas de resultados de las empresas del IBEX y de la Bolsa, sin saber, sin querer saber, que le está pasando al vecino de la calle de al lado, que está pasando cada día en los comedores sociales, en las escuelas, en los hospitales, en las facultades; que está pasando en los bancos de alimentos, que está pasando en las ONGS que se vuelcan en ayudar a los más desprotegidos, en los dispensarios de alimentos, en los locales de la Cruz Roja, donde cada día vienen más y más personas a pedir comida, no ya para ellos sino para sus hijos, porque no tienen dinero para comprarla.

Es intolerable la situación a la que nos han llevado, y siguen sin querer saberlo. Tan solo cuentan las directrices de la troyka, tan solo cuentan los mandatos del DIOS DINERO. Para nada se tiene en cuenta a las personas, tan solo somos fichas de un tablero de ajedrez, y nos están sacrificando para seguir salvando el dinero. Nos están matando pero están salvando a las grandes fortunas exiliadas en los paraísos fiscales. Nos están matando pero parece que no les importa, ya han conseguido lo que querían, una población amordazada por el miedo, que no protesta para no perder su puesto de trabajo, que no protesta aunque le hayan bajado el sueldo, que no protesta aunque tan solo le paguen una miseria que no llega ni tan siquiera a mitad de mes. 

Pero hace unos años la consigna que esta misma gente que ahora nos está aplastando, imponía la de CONSUME, COMPRA, CONSUME, COMPRA. 

Nos han convertido en unos peleles y nos mueven a su antojo. Han jugado con nosotros, han jugado y están jugando con nuestro futuro y el de nuestros hijos. Que hacía falta mano de obra barata, llamaron y dejaron entrar miles y miles de inmigrantes, se les ha explotado, nos han ayudado, y ahora cuando se ponen las cosas difíciles, se les echa de mala manera, no se les recibe porque aquí ya no hacen falta. 

ES INTOLERABLE

Humanicemos la humanidad. 


martes, 9 de abril de 2013

¡Gracias!

Lo que cambia la vida en unos segundos. Apenas sin darnos cuenta pasamos de un estado a otro que apenas conocíamos, a otro que tan siquiera pensábamos rozar en nuestra vida.

Hace un año y unos meses, sin mediar una palabra apenas, pasé de ser el administrador de una empresa, a ser titular de la Tarjeta del Paro.

Después de treinta y tantos años entregados a la causa de la empresa, me encontré con nada, tan solo una mano delante y otra detrás; hundido, desmoralizado, descorazonado, triste, e incluso con muchos sentimientos de culpabilidad.

Han pasado los meses,  y una nueva vida me acompaña, una vida nueva que quizás anhelaba en mi interior, pero que no veía el momento de poder llegar a ella. Sigo en el paro pero,  he descubierto que el ayudar a los demás, es posiblemente el antídoto mas eficaz para darnos cuenta de lo grandes que son nuestros semejantes, que no estamos solos, que una sonrisa que damos a los que nos rodean, tiene como respuesta, cien sonrisas, que un pequeño esfuerzo para tratar de que unos hermanos senegaleses, de que unos hermanos marroquies, aprendan un poco mas nuestro idioma que les ayude a defenderse en esta selva que vivimos, que un pequeño esfuerzo por mi parte, como digo, tenga como contraprestación unas gracias enormes llenas de sinceridad por parte de ellos.

Soy voluntario, doy clases de español, en una ONG; también soy voluntario de Cruz Roja, ayudando a los que mas lo necesitan, y me siento mas que bien pagado. Me pagan cuando les veo que poco a poco van desentrañando los secretos de nuestro idioma, me siento muy bien pagado cuando veo que van comprendiendo el difícil mundo de los números y los verbos irregulares. Pero sobre todo, me siento enormemente bien pagado cuando al terminar las clases me dicen: GRACIAS.