martes, 9 de septiembre de 2014

Reflexiones

Día inolvidable, día lleno de inquietudes de índole diversa. Día de alegrías familiares, y tardanzas supuestamente justificadas.

Pero del mismo modo, día de inquietud, de zozobra, de intranquilidad, de temor. No me gusta, ya lo he comentado en diversas ocasiones, no me gusta como está la sociedad actual, no me gusta como está la situación económica-política-social tanto de nuestro país como del resto de aquello que queremos seguir llamando nuestra tierra, nuestro mundo.

Cada vez las posturas van siendo mas y mas encontradas, en lugar de abrir vías de dialogo, intransigencia; en lugar de solidaridad, egoísmo; en lugar de política, dilapidación de sociedad y valores de la misma.

No nos podemos quejar, hemos llegado a donde hemos llegado, porque hemos querido, porque no hemos tenido el suficiente arrojo, el suficiente coraje para decir basta. Para decir ellos no disponen de mi voluntad, ellos no me representan. En lugar de ello, ha sido más cómodo dejar venir todas las venturas prometidas por esta sociedad-élite capitalista que tan solo se mira el ombligo y busca todo resquicio posible para enriquecerse a costa de los demás. No lo digo en tono alarmista, sino en tono real, y a las pruebas me remito. Leanse la prensa, oiganse las noticias no oficilialistas, aunque tal y a donde hemos llegado tampoco es necesario irse a los canales alternativos. 

No hemos hecho caso de las enseñanzas de la madre tierra y hemos arrasado por arrasar, por tener dinero fácil en el menor tiempo posible, creyéndonos tener derecho a todo, y no deber a nada.

El sector agrícola tiene muchísimo peso específico en nuestro país. ¿Que pasaría si los inmigrantes hiciesen huelga? ¿Nos hemos preguntado en algún momento los miseros salarios, si se puede llegar a decir salario que cobran? ¿Donde estaríamos si ellos cobrasen lo que cobra un españolito de a pié.

¡Que hemos hecho! ¿Que estamos haciendo con los inmigrantes? .Les dimos la bienvenida en su día para que nos hicieran los trabajos que nosotros no queríamos. Ahora como no se necesitan, no nos interesan y los expulsamos, sin siquiera llegar a pensar en lo que nos dan y han dado. Sin pensar en lo que les debemos, sin pensar en que también gracias a ellos hemos conseguido nuestro bienestar. Pero sin querer mirar con detalle como era ello posible. No queremos saber sus nombres, apellidos, si tienen familia o no; como viven allá en sus países, que guerras les tienen envueltos. No nos interesa, no les escuchamos cuando lo dicen. Tan solo sentimos alguna lástima momentánea cuando escuchamos las noticias de algún naufragio, pero es cosa de pocos segundos. 

No hemos hecho nada en absoluto, tan solo mirarnos el ombligo y vanagloriarnos de nuestro bienestar. Ahora en plena crisis, es cuando entonamos el mea culpa. Ahora en plena crisis, cuando nos han arrebatado nuestro bienestar, comenzamos a inquietarnos y ver intranquilos el futuro que nos están preparando los dirigentes, y comprendemos que hay que cambiar, comprendemos que el tipo de sociedad logrado ha fracasado, que no sirve, que no vale, que hemos de cambiar, que hemos de modificar nuestra actitud hacia todo y todos los que nos rodean.

No basta con decir que nos hemos equivocado, hay que poner freno de inmediato a la gran brecha que nos va separando, Hay que hacer comprender a los gobernantes las verdaderas necesidades que tiene, que demanda la sociedad de a pié.

No basta con admirar a tal o cual ONG, que hacen un papel que jamás será valorado en su justo precio por unos gobiernos a los que les ha venido muy bien la solidaridad existente. Debido a ella se han despreocupado de la situación de la sociedad real, y se han dedicado a hacer una falsa política que tanto daño ha causado y sigue causando

Creo que debemos "humanizar la humanidad", si la queremos cambiar. Los que nos siguen, los que vienen detrás de nosotros lo necesitan.