domingo, 19 de abril de 2015

No lo entiendo, no lo puedo entender.

Nueva tragedia en nuestro Mediterráneo, cientos de personas, hombres, mujeres, niños, con nombre, con apellidos, con familias que les esperaban, con familias que acaso les ayudaron a emprender este viaje jugándose la vida, como así ha ocurrido y seguirá ocurriendo desgraciadamente, todas las semanas, todos los años.

La gran hipocresía de los gobiernos europeos, que sabiendo perfectamente la problemática de las migraciones que se desarrollan en estos momentos en nuestra tierra, siguen minando los recursos económicos para este fin. Luego se harán la foto de turno, y dirán que se han de reunir, pero eso sí, el lunes porque el domingo no conviene molestar a los políticos de turno. También saldrán en los noticiarios las falsas y vacías declaraciones de intenciones, y solo eso; tan solo eso. Procurarán influir en los medios para que esto no ocupe demasiados segundos en el pensamiento de los europeos, no sea que podamos pensar unos minutos y nos demos cuenta de cómo es realmente la situación.
Aquí en Europa las cosas las hacemos bien,  bueno ahora hay algo de crisis pero, en general se va llevando. Alguna voz discordante reniega de toda esa casta política, pero en general salvo algunos desalmados que protestan por todo, la cosa va funcionando. Cuanta vileza, cuanta mentira, cuanto asco.

Lo único que importa es el dinero, es el poder. No aprendemos, ni nos dejan que optemos por aprender. No, aquí hay que ser del rebaño, sin destacar por oponerse a lo establecido por los de arriba, si, por aquellos a los que, lo que sucede a pie de calle, lo que sucede a pie de playa, a pie de frontera, lo que sucede entre los contenedores de basura, lo que sucede entre las miserias de la tierra, no interesa. Ellos viven su mundo, viven su historia, sin contagios, viven en sus mundos de cristal blindado para que nada les llegue a perturbar, para que nada les preocupe salvo el acaparar más y más dinero, más y más poder. Esa es su religión, la religión del Dios dinero del Dios poder, y nada más.
Hace unas semanas un accidente aéreo en la vieja y muy herida Europa y por causas no aclaradas del todo, no nos dejaba ni tan siquiera unos minutos de reflexión. Todos los medios informativos comenzaran a machacar, machacar con información, se hace todo lo posible por machacar nuestra cabeza imponiéndonos la vileza del copiloto, y la gran afinidad de todos los gobiernos europeos, que no escatiman esfuerzos, ni apariciones en público, ni gabinetes de crisis a todas horas, estrechamientos de manos, mañana tarde y noche. Han fallecido muchas personas con nombre y apellidos, con amigos, con familias que los estaban esperando. Los gobernantes europeos están con ellos, van con trajes, vestidos y corbatas de color negro para expresar su dolor. Pero no conocen a los fallecidos. Ya no les interesa.

Con la tragedia de hoy, dudo veamos esta parafernalia de duelos oficiales, de misas con obispos y arzobispos, si acaso, alguna declaración para salir del paso, pero en ningún caso se llegará a magnificar tanto la tragedia como la pasada en los Alpes.

Son negros, eran negros, son padres, eran padres, son madres, eran madres, son hermanos, eran hermanos, tienen nombre, tienen apellidos, son pobres y apenas tenían, eran pobres y apenas con lo puesto huían de la barbarie, huían de la muerte, huían de la desesperación, huían del olvido de la sociedad. Tan solo ansiaban llegar a una tierra en la que trabajando, poder alcanzar algo de lo que la sociedad occidental y sus políticos aseguran tenemos derecho, una tierra en la que sus hijos se puedan desarrollar. No olvidemos que na Tierra no nos pertenece, somos nosotros los que le pertenecemos.

No lo entiendo, no lo puedo entender.

Sabemos mucho antes de que la gran brecha norte sur, la gran brecha riqueza pobreza, la gran brecha del poder y tener, y la del no poder no tener, se hubiese agrandado tantísimo como es ahora ya prácticamente irreconciliable; sabemos digo y saben nuestros gobernantes que si esta brecha no se va cerrando, los efectos serán a la larga definitivamente funestos para toda la sociedad, para toda la Humanidad.

Pero a los de arriba, a los del norte, a los de la riqueza, a los del poder, no le interesa hallar de momento una solución al gravísimo problema, tan solo le interesa de modo rápido el conseguir más y más, cueste lo que cueste y a costa de quien y de lo que cueste, siempre y cuando su beneficio esté garantizado. El futuro les importa un bledo. Como un bledo les importa la situación de los más vulnerables, como un bledo les importa la situación de los que siguen habitando zonas en guerra, en campos de refugiados, en zonas devastadas, en zonas sin agua potable, sin alimentos, en definitiva en zonas sin VIDA.

No lo entiendo, no lo puedo entender.

Todos somos de una misma especie, la humana. Todos nacemos con una cabeza dos manos y dos pies. Hay suficiente para todos, hay espacio, hay alimentos para todos, pero la doctrina impuesta, no permite el reparto, no permite la verdadera solidaridad, aun sabiendo que esta es para el bien común de todos.

El lunes los políticos de la vieja Europa dirán que esto no puede seguir así, y quizá amplíen un poco más el presupuesto para intentar contener a todos aquellos que como nosotros tienen derecho a encontrar y trabajar por un mundo mejor. Cabemos todos.

No lo entiendo, no lo puedo entender


Humanicemos la humanidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

YO TAMPOCO LO ENTIENDO.
Pero entiendo esto, ES ASÍ HAy QUE VERLO DE UNA VEZ
Y PONERSE A ACTUAR AL RESPECTO.